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miércoles, 27 de febrero de 2008

(DCLI) Los jueves me compro un disco


(DCLI) Los jueves me compro un disco.


Esta calle tiene casi todo lo que se  le puede pedir a una calle. En la  acera de enfrente, tenemos una tienda de discos regentada por Pablo , un tipo  de unos 60 años, canoso con gafas , que huele a tabaco de pipa y es bastante  huraño, aunque le brillan los ojos cuando alguien le pregunta por J. Coltrane o  D. Ellington, digamos que los fans de B. Spears no tienen sitio en su tienda.


Todos los jueves por la mañana, le compro un disco, el que él me aconseja. Cuando entro por la puerta ya  tiene preparado el disco y también su discurso, disfruta  contándome la historia de cada canción, narrando las anécdotas de los músicos, las que no sabe,  se las inventa y sobre todo le encanta exagerar lo difícil que es conseguirlo, que es una pieza de coleccionista, que le da mucha pena desprenderse de él y bla..bla...bla, (entre nosotros, es un poco teatrero). Hoy le ha tocado a Billie Holiday y la canción “Strange Fruit”, basada en un poema de  Lewis Allen, a quien Billie conoció en el Café Society. 

Se trata de una descripción lírica del linchamiento de un hombre negro que acaba ahorcado de un árbol(de ahí su título). Un lamento musical contra el racismo. 

Pablo se recrea narrando la primera vez que Billie Holiday interpretó esta canción, en  el Society, -No olvidemos que se trataba de un alegato valiente contra el racismo, en una época en la que los derechos de los negros estaban aún más que cuestionados. Cuando terminó la canción el público mudo, no sabía como reaccionar...- Pablo acentúa la intensidad del momento con un silencio adornado por el humo de su pipa y continua. -...Hasta que alguien, desde el fondo del local, aplaudió nerviosamente y, entonces, todo el mundo empezó a hacer lo mismo en un momento cargado de emoción. Debes saber además el especial significado que este tema tenía para  ella, puesto que su padre tuvo una muerte semejante al relato de la canción”.


Strange Fruit

El árbol del sur da una fruta extraña,

Sangran las raíces y las hojas sangran.

La brisa del sur baila muy despacio

Con la fruta extraña que pende del álamo.


Bucólica escena del valiente sur, 

Muecas en las bocas; en los ojos, pus.

Perfuman el aire magnolias mojadas,

Y de pronto hiede a carne quemada.


Aquí hay una fruta que gusta a los cuervos,

Que empapan las lluvias, que secan los vientos.

Cuando el sol la pudra, caerá de las ramas.

Aquí hay una fruta extraña y amarga


Versión de Pere Rovira



Hoy como casi todos los jueves he venido a desayunar a “La Isla”, Julia siempre tiene curiosidad por el disco que llevo en la bolsa, reconoce “La Gramola” dibujada con el nombre de la tienda de pablo , y  me lo pide para escucharlo mientras me prepara el café,  yo, que también soy un poco teatrero, le cuento las historias de Pablo como propias. La historia de hoy le ha gustado mucho.


Por las mañanas la música suena limpia, sin la “contaminación” del bullicio nocturno. Quedan restos de la noche en olores,  el escenario sin desmontar, la basura sobre el recogedor..., pero todo es muy diferente,  hasta mi voz suena distinta, me oigo alto y claro con una sensación incómoda de estar invadiendo el silencio, me cuesta reconocerme. 

El local está distinto , vacío, sereno, el sol se cuela sin pedir permiso por los ventanales, formando cortinas de luz diagonales que  descansan en las mesas y llegan hasta el pie de la barra. A veces me da la impresión de que el local tiene vida propia y entro casi de puntillas como para no despertarlo.  


En la misma calle, tenemos  una tienda de compra-venta  de libros “El Desván”, su dueña es una chica joven, tímida y dulce  a la que encanta hablar de  literatura cuando se suelta un poco. Hoy por su culpa llevo en el bolsillo una antología de Machado. Por cierto , la chica tímida y dulce, se lama Paula.

2 comentarios:

jimena entre cuadernos dijo...

yo también conozco a Paula. Me la encuentro en cada librería, cuando estoy a punto de perderme entre títulos que me apetece llevarme a casa. Ella es la voz que me aconseja, la musa que me inspira y me recuerda que hay alguien que espera mis páginas. Entonces compro un libro y salgo a la calle con una sonrisa pensando en la dedicatoria que se merece la persona a la que se lo voy a regalar. Todos buscamos a la Paula que llevamos dentro...

Bitter dijo...

Contigo sigo de sorpresa en sorpresa. Una de los temas que amo de la Billie es el Strange Fruit, vi un video de ella cantandolo y ahí explicaban la letra y lo que significó en ese momento el que ella lo cantara. Es casi sarcástica y tan dolorosa, uff.

Vaya que suerte tienes de tener a Paco por ahí cerca, mi Paco vive conmigo, si hasta se ha comprado varios libros y lee todo lo relacionado a la historia del jazz, me regala y me enseña. Pero siempre yohe salido con mis gustos propios, Chet y Charlie, el ama a coltrane y Davis, yo la Billie, el la Aretha, él el Bebop, yo el blues, y así vamos regalandonos música y aprendiendo. es maravilloso cuando cada disco tiene asociada una historia.
Me hace falta una Paula por acá!!!
besazos