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lunes, 28 de diciembre de 2009

Aventureros.







No hay andadura más apasionante que la de los descubridores. Esa gente que gasta su vida con la ilusión constante de encontrarse con lo que hay detrás del horizonte.

Existen muchos tipos de personas:

· Las que no miran nunca al horizonte.

· Las que lo ven pero no se preguntan qué hay detrás.

· Las que se fijan en él pero no tienen el valor de intantar asomarse a su abismo.

· Y por último están aquellos a los que, su curiosidad les empuja a cruzar oceanos para mantener vivo el brillo de su mirada.











Bueno, hay un último grupo formado
por aquella gente que sabe encontrar sus horizontes en todas las pequeñas cosas que les rodean.

Se asoman a ellos concentrados, palpan con la piel vuelta del revés y saben vivir sus abismos en un cajón del baño, en la mirada de un desconocido o en una estación de tren.

Aquellos que viven con todos sus sentidos, que palpan la vida con la curiosidad y la ilusión de las primeras veces.




Que nunca
se nos olviden
los sabores
de cuando éramos pequeños.








viernes, 25 de diciembre de 2009

Jiñel peds









Feliz Navidad a todos.

Que a aquellos a los qeu el espíritu navideño se nos quedó enredado entre las pelis como "qué bello es vivir" y que, fuera de ahí, la Navidad nos sienta como los perdigones al tordo, seamos capaces de sonreir ... y desde luego... de reir.

Viva la vida.

Porque mi sonrisa no pierda ni una sola de las llaves, de todos mis momentos.

(Venga va... ni las vuestras)

sábado, 19 de diciembre de 2009

La Piola.

Las paredes desconchadas, un viejo puchero de color granate oscuro, como los que mis abuelas calentaban en la lumbre, posado sobre los azulejos blancos que hay tras la barra, donde la camarera cocina a la vista de todos.
Las mesas de un blanco roto, pulidas por las portadas de todos los periódicos, libros, moleskines, cuadernos... o por las mangas de camisas o incluso la piel de todas las personas que han pasado por allí, acariciando las tablas con sus lecturas, con sus tertulias... con sus miradas.





Esas bombillas que parecen dibujadas, con la espiral retemblando su incandescencia sobre las láminas que, más qeu colgarse de la pared, se asoman a ella, camufladas bajo el color amarillento con el que el humo lo ha atenuado todo.









(De la serie: "Fotos con mi móvil")

Frente a mí, un tipo con gafas de pasta lee un comic sentado en el sofá. La conversación de dos pedantes qeu juegan a sentirse Kafka, se cuelan por la derecha, provocando graciosas interferencias entre mis pensamientos con palabras absurdas, de esas que jugaban solas en el patio del recreo, como "patológicamente" o "sexuado".

Un Zumo de naranja y un café. Mi cuaderno de viajes... de todos los primeros viajes, donde todo se escribe con ilusiones a estrenar.

Una chica con pelo corto, estilo Charlestón, ocupa toda la luz del ventanal, lee su agenda y se lía cigarrillos mirando de reojo el local, como lo hago yo. Parece que pudiéramos sintonizar en nuestro recorrido las distintas emisoras de vida que pululan por el local.



(De la serie: "Fotos con mi móvil")


Mientras mi gorra se despoja de los restos del frío de diciembre sobre la mesa, yo pido un café en la barra... no no no... mejor un carajillo, a ver si se me entonan los adentros.


De regreso a mi mesa, con el carajillo humeando en la mano y la sonrisa de la camarera deshaciendo el azucar, paso junto a una pareja. Aminoro la marcha para escuchar sus susurros de miradas y oler su esencia de tacto, hablan poco, una sonrisa cómplice ilumina su mesa, sobre la que hay una sola taza que ellos dos comparten. Me siento al lado del tipo con gafas de pasta qeu lee un comic y les miro con descaro, ellos no ven lo que les rodea, solo dan sorbitos, soplan y revuelven sin prisas su taza calentita de tiempo.


Me acerco a la barra y le pido a la camarera una taza como esa. Ella abre uno de los pucheros para ver lo que se cuece dentro y mirándome a los ojos me responde:


- Este local solo existe para qeu esos chicos tengan su taza de tiempo, tu estás aquí para contarlo. Solo cuando ellos suelten su taza, el mundo seguirá girando.
Continua tomando notas.





jueves, 17 de diciembre de 2009

iReal?






Aquel niño se sentía extranjero en cualquier suelo.

Miraba al mundo con la impresión de que le faltaba algo. No dejaba de buscar el qué.

Paseaba contemplativo, como en cámara lenta, aparentemente despistado, ntentando entender el mecanismo del mundo. Sentía que, a lo que le rodeaba, le faltaba una dimensión, como si estuviera todo en blanco y negro. Sentía que, lo qeu él tenía en el pecho no podía crecer en el espacio del mundo que él veía.

Una tarde de invierno, vagaba por la calle arrastrando un abrigo y una bufanda inmensos que le habían dado en una de las tiendas de 2ª mano del barrio. Siempre andaba callejeando y ya le tenían cariño por alli.

Se sentó en un banco al lado de un tipo que cantaba "Moondance" con una guitarra, el niño sacó su armónica del bolsillo del abrigo y se unió a él.
Algo sorprendente les dejó a los dos callados...



(De la serie: "Fotos con mi móvil")



El aliento del niño salía por la armónica como un humo a través del cual se veía todo mucho más intenso.
El niño arrugó la mirada, se rascó la nuca, cogió todo el aire que le cupo en sus pequeños pulmones y lo expulsó provocando un pequeño remolino de color que jugueteó con una farola y entre los barrotes de los balcones del edificio de enfrente.
El tipo de la guitarra y el niño se mirando unos segundos. El niño pensaba, el tipo de la guitarra apuntaba mentalmente el nombre del camello que le había vendido la maría que se estaba fumando.
- Vuelve a tocar. Dijo el niño.
Se quitó el abrigo, se soltó la camisa y se abrió el pecho. No lo pensó, lo hizo como algo que podría hacer cualquiera. De él salieron 7 bichillos de colorines que comenzaron a revolotear llenándolo todo de color.

Aquella tarde el niño aprendió a palpar el mundo desde su interior, aprendió a poner toda su alma en sentir. Comprendió que para sacarle sabor al mundo, a veces hay que darse la vuelta a la piel y dejar salir el color/calor que llevamos dentro.


(De la serie "fotos con mi móvil")



Nota: El mundo es nuestro, es lo que nosotros hagamos con él.




sábado, 12 de diciembre de 2009

Tic ... Tac

Quiero saborear el tiempo. Palpar su esencia con mis sentidos.


Pescar escuchando las historias que el rio me cuenta.


Recrearme en los puntos suspensivos que separan a cada tic ... de su tac, pasear en bici con ellos, jugar a las canicas y hacer carambolas, invitarles a un vino, usarlos de cebo en la caña con la que pesco vida... ... ...

Quiero que, cada uno de mis suspiros, deje en mis adentros alguna de las piezas del engranaje del tiempo, hasta formar dentro de mí el mecanismo completo qeu me permita fabricarlo a mi antojo.

No se trata de vivir muchos años, no. Se trata de llegar a sentir qeu fabricamos nuestro propio tiempo.

Quiero que mis ideas se gesten con la calma y la solidez de saber que su padre aprendió a tumbar los relojes de arena solo para crearles su propio espacio.


miércoles, 9 de diciembre de 2009

Pura Vida.







No olvides nunca que tienes el poder de crear, de darle color al mundo, de hacerlo tuyo.

Asómate a la vida desde esa certeza, solo así tendrás la capacidad de hacer que todo a tu paso desee ser más hermoso... para tí.

(No pierdas mucho tiempo en averiguar si las cosas son hermosas o si tu las miras hermosas, solo aprecia el resultado y siente tu poder)






Foto del Niño: De la serie "Fotos con mi móvil".

Alas.



Me llamó la atención la delicadeza con la que agarraba su monopatín, como si no pesara. Como si fuera una extensión de su cuerpo.
Me quedé observando el arco que formaba con su brazo hasta llegar al suelo, y pensé que cumplía hermoso un canon aún no definido, en el que nadie se fijaría jamás, así qeu decidí grabar el momento. clik.

El humo de un puro distorsionó mis pensamientos durante un segundo y un tipo con cara de aburrido se sentó a mi lado.

- Manda cojones, los putos críos. ¿No tendrán nada mejor que hacer?. Dijo el tipo aburrido sin, nisiquiera, mirarme a los ojos.

Aquella incursión en mis pensamientos me descolocó, impuso a mi lado una realidad que yo sentía antagóncia a lo que veía y sentía en aquel momento.

Llamé a los chavales y les pedí permiso para hacer unas fotos. Se pusieron hasta nerviosos de la ilusión que les hizo y comenzaron a desplegar sus habilidades. Me adelantaban lo que iban a hacer en cada momento para que yo me colocara e incluso me daban alguna idea. Había un chico más callado de voz, pero muy expresivo. Me situé al lado del tipo del puro para que me oyera y le pedí a aquel chico, el más callado de los tres, que me explicara lo que sentía. El tipo del puro se echó a reir, despreciando lo qeu para él era una pérdida de tiempo.

Debía estar pensando algo así:

- ¿Intentar entender lo qeu sienten los chicos en lugar de explicarles lo que deben de sentir? Este tipo de la cámara es más tonto aún que los chavales.



El chaval se llamaba Murillo, nunca le habían preguntado lo que sentía. La cuestión le desconcertó y me contestó de la mejor manera que se podía:




Cruzó la pista pensativo hasta el otro extremo, bajó por la rampa, cogió impulso y dió un salto de vértigo con su tabla, hasta agarrar con sus manos, durante un instante, en el que relentizó el tiempo, los extremos del campo de visión de mi cámara. clik


Al tocar con los pies en el suelo, dirigió su mirada a mí, encogió los hombros, tomó su patín del suelo y continuó silencioso dislizando su adrenalina y su arte sobre aquella pista de asfalto sembrada de graffitis.


Yo miré al tipo del puro y le dije:


- Mire, por muchos años que viva, por muy larga que se la haga su aburrida vida, usted no experimintará algo así de intenso jamás.
Ese chico sabe encontrar su propia gloria en una tabla sobre 4 ruedas. Haga una regla de tres y piense el potencial que tiene para él el mundo...


...Siempre y cuando no deje qeu alguien como usted le haga sentir un inútil.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Palabras.

Hay palabras tan evocadoras como los olores. Hoy me desperté con dos de ellas entre las papilas gustativas de mi imaginación:












Tranvía: Quiero conocer mil ciudades al azar de sus tranvías.


Sin planos, ni oficinas de turismo, sin wikipedia, ni guias de viajes... al azar de los tranvías.







Tinglado: Soy un tipo huraño, callado y algo contradictorio.


No me gustan nada las navidades pero, sin embargo, me pierden las películas de navidad en blanco y negro, esas en las que dos estrellas hablan entre sí y son la voz en off que narra la historia, o aquellas en las que un ángel debía recuperar sus alas.

Detesto el bullicio y las aglomeraciones, pero me recreo como un niño contemplando los tinglados desde mi silencio anónimo.

Observar al señor del mercadillo qeu vende "bragas a estrenar" o al frutero que torea con las señoras para que no le toquen el género. Perderme entre el tinglado de las redes del puerto.


Mirar a las gentes desenvolverse en un medio qeu a mi me resulta ajeno. Tratar de conocerles a través de su posición en esa especie de hormiguero que, para mí, es un jeroglífico, en el que cada uno desempeña su papel en una coreografía vital.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Sabores mañanaros


Me gusta preparar café en silencio, muy temprano, desperezando mis sentidos entre el aliento italiano que sale de las entrañas de mi cafeterá. (Nota mental: hay que comprar café, este era el último cacillo).

Me gusta manchar mis pies descalzos sobre el roble que me separa de la vecina del 2º. Cierro los ojos y busco sentir palpitar a la tierra en ese contacto directo de mi piel con el suelo.

Me gusta que mis pies sean unos desarraigados.

Alimentar mis sentidos. La tela de mi viejo pantalón de cuadros azules, la madera tibia, el olor a café, el peso de mi guitarra, la magia sonora de sus cuerdas... plank ... el sonido de enchufarnos al ampli... el rasgueo de un acorde que vibra en mi pecho a través del cuerpo de la guitarra y que llega hasta mis pies desde la estantería que sostiene al Sr Marshall, haciéndole cosquillas al suelo.

Y mi mirada perdida... perdida... perdida en una tablatura que no veo... porque hoy no miro... hoy siento.




No hay nada más acogedormente salvaje que aprender a tocar una canción de Tom Waits, descalzo, un domingo por la mañana, cuando los sentidos reciben al día con toda su atención, vírgenes de sensaciones, curiosos, ábidos... ... ronroneo de vida.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Oración.


No pienses todo el rato... a veces solo siente.

Deja la cama deshecha.

Come con apetito.

Respira con calma, saboreando cada viento de la caja de Pandora.

Suspira con patas de gallo.

Pinta con las manos.

Palpa con los ojos cerrados.

Huele despacio... muuy despacio.

Bebe siempre con un poquito de sed, o un poquito de calor, o un poquito de frío.

Deja que tu valle amanezca siempre así:


Crea sin límite. Palpita al ritmo de tu A R T E.

Pon tu piel del revés, como me ponía yo los jerseys cuando era pequeño, y saca tus adentros a pasear entre la luz.

Déjale tus riendas a la lluvia que trae el viento sur.

No te disipes demasiado, conserva siempre la intensidad de una trufa preñada de nuez.

Que fluyan tus deseos hasta el océano y sean responsables de cada pleamar.

Observa con curiosidad y descaro, desenfocando el mundo e intensificando la nitidez del brillo de tu mirada.


Que no te importe nunca tener cosas raras en la cabeza


y


que nada sacie



tu hambre de Vivir.





miércoles, 11 de noviembre de 2009

Me sentía solo.


¿Por qué tardaste tanto en encontrarme?

domingo, 8 de noviembre de 2009

Ott San y yo.



Ott-San y yo aprendemos cada día cosas la una del otro.

Ella sabe que siempre caliento los dedos con "Under the Bridge", sabe que la cuido porque cambié mis pulseras de mano para no arañar jamás su hermoso acabado y me deja acariciarla con un trapo de algodón al final de cada día a pesar de sus cosquillas, porque en el fondo, aunque va de dura, le mola brillar para mí.

Yo sé lo que le divierte que la enchufe al Wah-Wah y balancear su sonido al compás que marcan los gestos de mi cara. También sé cuanto le gusta crujir su voz con la distorsión cuando los dos entramos en calor (muy a pesar de los vecinos) y guiñarle un ojo a los RAMONES o a NIRVANA mientras los dos arrugamos la nariz y acabamos de rodillas en el suelo ante los ojos pasmados de Candelucha.

También conoce mi debilidad por las escalas de Blues y todo aquello que aprendo y me permite improvisar, crear sobre la marcha y ser mi más yo sonoro.




Ott San es la primera en sentir cuando descubro algún sonido nuevo, porque siempre lo quiero tocar con ella, siempre fusionamos nuestra manera de entender lo que oímos y todo lo que sale por el ampli es un híbrido que lleva nuestra marca personal, esa que solo nosotros entendemos.

El otro día fui a un concierto.
Siempre que veo algo que admiro me entran unas ganas infantiles de ser héroe.
Aún no le he hablado a Ott San de ese concierto, pero lo haré, porque me entraron ganas de ser un genio entre sus cuerdas y me llevará toda la vida explicárselo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El mundo... ¡¡¡Menudo acorde!!!








-Coge una nota... do re mi fa sol la o ... la que tu quieras. Píntala de naranja y ponla en mis manos.

¿Ya?





- Si, toma esta, es
Nota FA:










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Nota FA está pensativa. Parece una nota prudente y observadora, a la que no le gusta invadir.

- Hola Nota Fa, estás seria ¿Te pasa algo?

Da la impresión de estar planteándose si merece la pena explicarme lo que le pasa o no. Me mira tratando de valorar si seré capaz de entenderle, pero al mismo tiempo se la ve deseosa de encontrar un rincón donde desparramar sus adentros.
Durante unos segundos se esconde tras un silencio de su pentagrama, asomándose tímida al rato bajo el Sol y acercándose poco a poco, para llegar a mi lado como por casualidad.

Yo no digo nada, le hago saber bienvenida con una mirada y espero.

- Pensaba en lo afortunada que soy.-

La nota habla de manera intermitente, avanza entre "micro-esperas" que buscan mi intervención. Yo cayo de voz, pero mi mirada habla y ella se comienza a sentir cómoda.
Cuando alguien que habla poco, decide hablar conmigo, me siento afortunado y nada es merecedor de interrumpir dicha entrega.

- Desde que tengo conciencia de mi misma comparto litera con esta Nota MI. Yo arriba y ella abajo.
Al principio tuvimos nuestras diferencias, yo pensaba que ella ni siquiera una nota entera, porque solo recorría un semitono para llegar hasta mí, de manera que, para convertirse en MI sostenido, siempre usurpaba mi personalidad. Ahora ya no sabemos vivir la una sin la otra y a estas alturas ya no sé si ella se hace yo para convertirse en sostenido o yo me hago ella para hacerme bemol. El caso es que, con el tiempo, hemos llegado a sentir que cada una se puede extender a lo largo de un tono y medio y no, un tono por un lado mas un semitono por el otro.

Fíjate si nos hemos hecho importantes que somos las únicas notas que han sabido crearse dos huecos en el pentagrama, y siempre bajo el sol. Estamos al principio y al final de las 5 líneas que rigen el eje de nuestra vida.

Además, soy la nota mejor iluminada de las escala, siempre bajo el tejado de luz del que se sostiene Nota Sol, que no se asoma al mundo sin darme a mí sus primeros rayos.

- Todo esto que me cuentas me parece maravilloso Nota Fa. Entonces, ¿Me puedes decir qué te tiene callada?

- A veces necesito concentrarme para ser consciente de todas estas cosas, porque abarcan mucho más allá de mi campo de visión y a menudo se desbordan por todo mi perímetro vital.
Me puse seria porque busco la manera de ampliar mi perímetro y resulta que no lo encuentro, llevo días andándome y no veo el fín. Me puse seria porque me di cuenta de que me llevará toda la vida encontrarlo, me puse seria porque me intimidó mi potencial, me puse seria porque hoy me levanté siendo solo Nota Fa y ahora siento que el mundo es mío.

- Nota Fa, ¿Si te canto dejarás de estar tan seria?

Nota Fa, sin decir nada más, extendió una sonrísa sincopada(*) sobre el resto de notas del mundo, sin invadir, pero dando cuerpo al sonido de la vida y a mi mirada brillante con patas de gallo.

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- Niño, no se te puede dejar solo, te entrego una Nota Fa y me devuelves un dilema existencial.

-Vale... Ahora abstráete... haz un zoom de alejamiento y mira el mundo desde la luna... ¿lo ves? ¿Sientes el silencio tan denso que absorbe incluso tu propia respiración? ¿Notas esa brisa de viento sur otoñal acariciando tu piel? Juega con el zoom, acercate y asoma tu morro a la parte del mundo que quieras... juega y juega hasta qeu te hagas una idea mental de lo que abarca, de lo que cabe dentro.

Mengüé hacia adentro para ser capad de valorar la inmensidad de Nota Fa. Ahora quiero que tu crezcas hasta la luna y observes.

- UUuuauuu, niño... El mundo ... ¡¡¡Menudo acorde!!!

-¿Ves el potencial? Si una nota pintada de naranja, puede darse cuenta de su inmensidad desde un pentagrama, imagina lo que podemos hacer tu y yo con el mundo... lo ves??


Notas:

· Las notas que acaban en "i" como Nota MI, abarcan solo un semitono hasta la siguiente nota, por tanto un MI no puede hacerse sostenido sin sonar como un FA. La nota MI es como una nota incompleta que cede su mitad al servicio de la mejor causa, la redondez armónica de la escala.
·(*)En música, síncopa es el efecto producido por la prolongación del sonido de una nota ubicada en la parte débil o semifuerte de un compás sobre otra de igual o mayor intensidad.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Realidad privilegiada.







-Chicos, todos a escuchar que os voy a contar un cuento.

El salón de mi casa se llena de niños. Roque y yo miramos a nuestro alrededor y nos miramos a nosotros mismos encogiendo los hombros.



















-Adrián!!! No se pega!!! Siéntate a pensar en esa silla.

Aitana, muy bien, manda callar a los niños, que en este gallinero no me concentro.

Papá deja de restregarte por el suelo.





















Candelucha, pequeñina, Roque y yo esperamos seguir formando la parte real de este público imaginario el resto de tu vida.

Pocos seres tuvieron el privilegio de compartir un espectáculo con tan ilustre aforo.

No dejes nunca de soñar y no dejes nunca de hacernos la parte tangible de tus sueños... Te escucharemos siempre con la boca abierta... incluso cuando aprendas a leer.

martes, 27 de octubre de 2009

Mis lágrimas.





Mareas de emociones que desbordan los ríos.




Deltas de miradas encharcadas.




Pequeños caudales ópticos que descolocan el mundo desde mi pecho, mostrándome un mosaico distorsionado de colores a través de uno de los pedazos de océano que la marea desbordó hasta mis ojos...



...caleidospico delta de emociones.








(Quienes construyen los deltas... quienes fertilizan su alma con las emociones desbordadas ... quienes no se ahogan con la crecida de los ríos... son mis maestros)


Nota: Gracias a la oscuridad del cine que esconde mis lágrimas cuando alguna escena me emociona, porque es el único lugar donde me desahogo sin rascarme la nuca buscando un rincón donde ocultarme... gracias también el viento del norte en enero, que me ofrece la disculpa del frío o a los catarros de finales de otoño... el día menos pensado dejo de ser un chico duro, pero de momento os sigo necesitando.





martes, 20 de octubre de 2009

20 años no es nada??







Ver a un niño feliz me relaja.

Esa mirada que lanza el brillo hacia afuera y que aspira la emoción en un grito contenido que se nos enraiza pecho abajo.


Ese momento en que el niño pierde el contacto con el suelo y todos los sentidos están al servicio de su alegría. Ni tiempo, ni hambre, ni frío, ni deberes...











Cuando recuerdas el momento en que sus padres te dijeron qeu estaban embarazados.

Cuando recuerdas la primera vez que le viste envuelto en mantitas y berrando a pleno pulmón.

Cuando sonríes al recordar cómo tropezaba su lengua de trapo con las palabras pero su rostro expresaba solemnidad.







Cuando miras cómo alguien está empujando y protegiendo esa risa y si es necesario, hasta se pone desenfocado detrás del niño para darle profundidad de campo.

Cuando sabes lo que es empujar esa felicidad y lo que se siente al tener el poder de provocarla.

Cuando la persona que la provoca lleva más tiempo en tu vida que fuera de ella y recuerdas cuando aún le tiraba los tejos a su chica (la madre de la criatura).


Cuando ocurre todo eso y tienes la oportunidad de robarle ese momento al tiempo en forma de luz, sientes dos cosas:

1º Alegría por haber conservado este patrimonio de vida tantos años y haber estado en los momentos más importantes y también en parte de los más divertidos.

2º Te quedas pensativo rascándote la nuca y te preguntas ¿Me estaré haciendo viejo?

Coño, tengo 35 años pero conozco a la persona que empuja ese columpio desde hace más de 20.

sábado, 17 de octubre de 2009

Capitán

El viejo Capitán recorría el mismo camino cada mañana, con sus zapatillas de cuadros roídas y su pijama de franela, el rostro acelerado y su pipa humeando angustias.


El paseo acababa en una torpe carrerilla furtiva con la que cruzaba un jardín abandonado.

- A ver cómo giramos hoy, a ver cómo giramos hoy, a ver cómo giramos hoy... .

No dejaba de repetir esa frase hasta que entraba en una cabina de barco oxidada y se agarraba a su timón.

Jugaba con sus dedos entre los cuadros de mando y agudizaba la mirada hacia el horizonte como si desde su timón pilotara la travesía de la tierra alrededor del sol.

Esa responsabilidad le tenía absorvido y ojeroso, se olvidó de sí mismo y sentía sobre sus espaldas el peso de cada catástrofe ocurrida en cualquier parte del planeta.

Vivía en el psiquiátrico de Pontevedra, pero no era un interno conflictivo y su rutina estaba controlada, así que le dejaban salir durante el día. Las autoridades de la ciudad estaban advertidas.



El Capitán formaba parte de la fauna de la ciudad, un personaje querido por sus habitantes y curioseado por los turistas, aunque él vivía totalmente ajeno a ese vayvén de miradas.

Hoy le he pedido permiso para sentarme a su lado, él me ha mirado un segundo y me ha indicado exactamente dónde me podía sentar, como si el jardín estuviera minado. Con mucho cuidado y respeto me he posado donde él me ha señalado, y le he observado en silencio.

Por un rato el Capitán se ha olvidado de mí, hasta que un gato se ha colado en el jardín llamando su atención. Yo he acariciado al gato bssbssbbss y al oírme ha recordado que yo estaba ahí, el gesto hacia el gato me ha hecho merecedor de sus primeras palabras:

-Hasta el núcleo. Este timón baja hasta el mismo núcleo de la tierra. No voy a perder mucho tiempo en intentar convencerte, pero desde aquí dirijo el rumbo del mundo, su destino.

-Claro, eso me explica sus ojeras. Tanta responsabilidad para un solo hombre... .

Él me vuelve a mirar para calibrar si le estoy vacilando o si hablo en serio y al ver que le mantengo la mirada, se relaja.

Pasé el día con el Capitán, un día de silencios y densas palabras, un día de miradas.
Comimos juntos sin soltar el timón, observamos a la gente que pasaba frente al jardín y aprendí a leer la ciudad entera desde un pequeño tramo de acera, él tenía un ojo a mi lado y el otro en los espejos retrovisores del planeta... al final del día, sin saber nuestros nombres, le acompañé hasta el psiquiátrico.

A la entrada una enfermera le recibió con cariño, nos dimos la mano y se despidió de mí con la mirada, aspirando nervioso su pipa y dejándome el olor dulzón de su humo de angustias en el recuerdo.

La enfermera se acercó a mí:

-¿Es usted pariente del Capitán?

-No, soy uno de sus protegidos. ¿Qué sabe usted de él?

- Pues mire, casi nadie sabe mucho del capitán. Yo soy nueva aquí, él lleva toda la vida, pero el otro día estuve leyendo su expediente y ví algo curioso, son muy pocas las ocasiones en su vida en las que este viejo no ha realizado su recorrido rutinario hasta la cabina del barco.

Apunté algunas fechas de las pocas veces que ha faltado a su cita:







En el verano del 14 se enamoró y faltó una semana.











En el otoño del 29 tuvo problemas económicos y se ausentó unos días para vender unas tierras de la familia.
















A finales del verano del 39 tuvo fiebres altísimas y estuvo delirando en la cama 4 días. De aquella convalecencia salió especialmente afectado y no volvió a separarse de su pipa, ni de sus ojeras.

viernes, 16 de octubre de 2009

Peticiones de Vida.


A menudo tropiezo con viejos objetos que tienen el poder de trasladarme en el tiempo. Pierden mi mirada, por un rato, en un camino de recuerdos, normalmente hasta que alguien se me acerca y me dice:
-¡¡Sh, Sh... ey Santi!! ¿dónde andas perdido?.



Una fábrica abandonada, un piano desdentado, olores a pegamento, madera caliente, escuela, hierba recién segada... ... o un viejo balón solitario.

Siempre que viajo sobre uno de esos recuerdos, en algún momento, cierro los ojos trantando de hacer inventario de sensaciones y esa es la estación más intensa de mi pequeña peregrinación en el tiempo.

Hace unos días pensaba en el valor de los recuerdos y lo veía como pasear por un museo mirando cuadros que ya están pintados, es una experiencia gratificante visual e incluso emocionalmente, pero son cuadros terminados a los que solo podemos mirar, copiar o tratar de aprender, pero sobre los que ya no podemos influir de ninguna manera.

Ese día bu
scaba la forma de expresar qué es lo más "chulo" que le puedes pedir a una persona y, envuelto en estos pensamientos llegué a la conclusión de que lo más intenso y hermoso que alguien me puede pedir es:


Colorea mi memoria



La memoria solo se puede colorear desde el presente, cuando el lienzo está en blanco.