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viernes, 3 de julio de 2009

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La vida es como un cuento que hay que saber escribir... con puntos suspensivos... ...dejar que sus personajes vayan por libre... ...escribir nuestra parte, la de nuestro personaje... ... escribir muy bien ese cacho del cuento y dejar/atraer/provocar/ que se cuelen en el relato otros personajes...



...Personajes que escribirán su propia parte del relato... saber disfrutarlo... ... reconocer en sus puntos suspensivos los nuestros, como un puñado de canicas que se mezclan en el bolsillo gigante del peto de algún niño. Canicas de colores que poco a poco se van ubicando en ese pequeño cuento-mundo creando distintas "franjas-tonalidades" de vida.

Quiero llenar los puntos suspensivos que tiene el horizonte  y sentir, como un "pequeño dios del caos armónico", que el mundo es mío. Aprender el poder de soplarlos, hacerlos volar, respirarlos o pincharlos como burbujas de jabón con olor a colonia de niño que mojan mi cara de gotitas de vida y distorsionan la realidad del mundo, rompiendo todos los patrones cuanto nuestra mirada atraviesa sus bóvedas acuosas de manos de la luz.

4 comentarios:

Hache dijo...

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* SINE DIE * dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
* SINE DIE * dijo...

A veces, cuando me pesa muchomucho el suelo, me siento a descansar justo en el bordillo del tercer punto suspensivo..(.) Y es allí, justo allí, dónde percibo que el Universo entero cabe dentro de una pompa de jabón...

"fiuuu"

¿Aprendemos a soplar?

:)

marina dijo...

puntos que sonríen, que unen, que respiran... que se alzan hacia la luz... :-)

un abrazo...!