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lunes, 7 de diciembre de 2009

Palabras.

Hay palabras tan evocadoras como los olores. Hoy me desperté con dos de ellas entre las papilas gustativas de mi imaginación:












Tranvía: Quiero conocer mil ciudades al azar de sus tranvías.


Sin planos, ni oficinas de turismo, sin wikipedia, ni guias de viajes... al azar de los tranvías.







Tinglado: Soy un tipo huraño, callado y algo contradictorio.


No me gustan nada las navidades pero, sin embargo, me pierden las películas de navidad en blanco y negro, esas en las que dos estrellas hablan entre sí y son la voz en off que narra la historia, o aquellas en las que un ángel debía recuperar sus alas.

Detesto el bullicio y las aglomeraciones, pero me recreo como un niño contemplando los tinglados desde mi silencio anónimo.

Observar al señor del mercadillo qeu vende "bragas a estrenar" o al frutero que torea con las señoras para que no le toquen el género. Perderme entre el tinglado de las redes del puerto.


Mirar a las gentes desenvolverse en un medio qeu a mi me resulta ajeno. Tratar de conocerles a través de su posición en esa especie de hormiguero que, para mí, es un jeroglífico, en el que cada uno desempeña su papel en una coreografía vital.

2 comentarios:

marina dijo...

:-)

estar y no estar, al mismo tiempo, ahí observando y aprendiendo del tinglado... también me gusta.

y...

yo añadiría la palabra que me levantó hoy.
el Tintineo sutil de unas campanas tubulares colgadas de la ventana, el viento de una nueva mañana.

:-)

abrazo soleado

chanclas dijo...

Caí por tu blog como suele pasar, por casualidad, desde el de Hache.
Curiosidades o casualidades, vi tu tranvía (magnifica foto) de Lisboa, ciudad en la que acabo de estar, dicho sea de paso, como otros tropecientos españoles.
Además vi que eramos paisanos (cosa que no tiene más merito que la accidentalidad) y por último aunque fué lo primero, me gustó tu blog.
De modo que, con tu permiso, me pasaré por aqui con frecuencia.
No suelo extenderme tanto.
Saludos