El batería hace un riff jugando con sus tambores y marca un ritmo, un extraño latido. Enseguida se une el bajo; la sección rítmica se dispone a guiar al resto de los instrumentos, como dos corazones que corren juntos y juegan; contratiempos, silencios, complicidad.
Un sonido de guitarra aparece de la nada, el guitarrista aún no ha subido al escenario, pero enseguida aparece sonriendo, dirigiendo una mueca de complicidad a Julia que no oculta su debilidad por los músicos. Unos arpegios sencillos van llenando el sonido e invitan al piano, juguetón, controlando todo con su altivez (Siempre se creyó autosuficiente).
La voz, se lo piensa, tímida, como si no estuviera segura de que todo aquello fuese con ella...
"Quiero mojarme con tu luz
y recordar la lluvia azul,
hojas que caen sobre tus pies
y el calor que da tu red..."
...Pero sintiéndose pronto acogida (como entre hermanos) dejando sentirse como un chorro de ilusión...
"...La hierba crece
y yo continuo aquí
la lluvia cesa
y yo continuo aquí..."
Sonríe y mira a sus compañeros de viaje; un gesto de complicidad hace que todos comiencen a moverse, hombros, cabezas y piernas acompasadas como viajeros del mismo tren que se balancean ligeramente hacia los lados.
La batería se anima y provoca a los demás, que se "pican" tras ella. La voz se muerde los labios y arruga la nariz mirando al cielo y guiñándole un ojo a la luna.
"...El sol me alumbra
y no siento su calor,
me da su luz
y tus recuerdos tienen mas valor."
La guitarra se arrodilla, descontrola, todos la quieren, y el piano, celoso, trata de sobresalir, pero ella llora, le engaña, coquetea con él, que al final la respeta y acompaña.
"Me da su luz,
la lluvia azul
Y TU CALOR."
Desde mi mesa, con un carajillo entre las manos, observo a Julia. El concierto de hoy ha sido “solo” la banda sonora de su sonrisa.








