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viernes, 20 de febrero de 2009
Puestas de sol (La rúbrica de Ariel)
martes, 10 de febrero de 2009
Budget dead - Creatividad Viva
De esos proyectos en los que me hubiera gustado participar. Poca pasta, muchas ganas, creatividad y musho arte.
martes, 29 de julio de 2008
Estrellas de Mar
domingo, 27 de julio de 2008
jueves, 22 de mayo de 2008
domingo, 18 de mayo de 2008
Héroes
Mis héroes nunca fueron Spiderman, ni Superman, ni ningún tipo de esos con mayas.
No hace falta ser un virtuoso para conseguir que quiera vender mi reloj y olvidarme del tiempo.
sábado, 10 de mayo de 2008
Copying Mi hermano
domingo, 20 de abril de 2008
El día de la música
Antes de comenzar a escribir este texto, le di varias vueltas a mi discoteca buscando una canción, pero acabo de darme cuenta de que estaba en un error...
21 de junio, comienza el verano y lo hace con luz. Uno de esos días en los que, hasta los girasoles, llevan gafas de sol y la tierra parece girar más despacio.
Es sábado. Los sábados por la mañana hay bastante actividad alrededor de la plaza de este pueblo, hay vidilla.
Pasado el mediodía comienzan a recogerse los puestos del mercado, los gitanillos están de buen humor, terminó su jornada y no se les dió mal el día.
Las calles comienzan a dejar gente bajo los soportales y los niños juegan alrededor del templete de los músicos... Este rato es el punto de inflexión entre la mañana y la tarde, ese momento de antes de comer en que la gente está saboreando el ecuador del fin de semana, de su ocio, su familia, sus amigos, de su tiempo...
Bajo uno de los soportales, el rincón con más acústica de toda la plaza, el muchacho del puesto de ropa interior que hace un rato gritaba -¡¡¡Señoras que por 3 euros no se puede ir sin bragas!!! ¡¡Y ojito que están a estrenar!!!- comienza a tocar su cajón flamenco:
PUMmmmm...PÁ
TACA PUMMMM...PÁ
Ta CÁ
PUMmmmm...PÁ
TACA PUMMMM...PÁ
Ta CÁ
... ...
En la otra punta de la plaza, cerca del puesto del anticuario, hay un chiquillo regordete y moreno, de esos que tienen cara de pillo con hoyuelos en los mofletes y mirada viva. Todos le conocen como "Ticha". Al oír el cajón, agudiza sus orejas, saca brillo a su sonrisa y coge la trikititxa llenando sus fuelles de aire y de música.
Dos músicos que no se conocen, que ni siquiera se ven, cruzan en diagonal la plaza con su sonido, y la gente comienza a asomarse a las galerías y balcones.
Algo parecido a un tango manchao de flamenco invade el ritmo, el latir, el respirar de las gentes, y no tarda en abrirse la puerta de uno de los balcones, el de la maestra Isabel (Chavela).
Un chirrido hace girar la cabeza de la gente hacia su balcón. Está arrastrando su piano fuera y con un acorde firme y mantenido con la izquierda sobre los graves, le guiña un ojo al chico de la trikititxa, uniéndose a la sección rítmica mirando hacia el cajón, que no para de morderse la lengua y sudar, concentrado. Al fin y al cabo él está marcando el ritmo de esta pequeña orquesta.
Chavela va metiendo de vez en cuando la diestra en los agudos, colando una melodía y cruzándose con gracia entre las notas de la trikititxa que le cede gustosa su espacio.
La banda de música suele terminar su ensayo a las 13:30h y se van todos a la plaza a tomar unos vinos, pero hoy, al llegar y encontrarse con semejante panorama todos se quedan mirando al maestro Leyva, un gallego con corazón de Nueva Orleans, que allí donde va es extranjero, pero querido por todos.
Le miran y él sonríe, escucha, asimila el ritmo, los acordes, los hace suyos, coge su trompeta y se marca un solo.
Primero entra prudente, siempre hay que entrar de la mano de la sección rítmica, sin invadir, haciéndose un hueco entre el resto de sonidos y poco a poco el resto te invitan a "bailar solo" en medio, arropado por ellos.
Ése es el momento de Leyva, sabe entrar y salir como nadie, infla los papos y le hace un guiño a su nieta, colando una frase de Over the Rainbow, de la BSO del "Mago de Oz", pero enseguida empuja el sonido y al resto de los músicos hacia el jazz, improvisación con una base de acordes que da pie a colar varias frases de canciones míticas, Chavela cuela el "life my fire" (The doors), Ticha toca "la estrella errante" de la BSO "La leyenda de la ciudad sin nombre".
En cada corte los músicos se miran y se pasan el testigo, el chico del cajón hace un pequeño solo que da entrada el siguiente. Cuando termina la Triquititxa, el vendedor de bragas, se acerca al centro de la plaza mientras hay una niña pequeña la cruza de la mano de su abuelo al mismo tiempo. Cuando ambos están a la misma altura el chico del cajón se sube sobre su instrumento levanta los brazos y salta...
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cuando cae al suelo todos los instrumentos callan al mismo tiempo.
El momento de mayor complicidad entre un grupo de músicos sucede siempre en un silencio. En ese instante se miran, respiran, sonríen, paladean todas las sensaciones. Oyen y sienten al público palpitar, y esos latidos les siguen marcando el ritmo de la canción de manera que vuelven a empezar todos al mismo tiempo...
...pero en este caso el chico del cajón saca un megáfono de dentro del mismo y se lo da a la niña que le mira con curiosidad y sonríe mientras el abuelo se rasca la nuca desplazando su boina ligeramente hacia adelante,
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El percusionista se vuelve a sentar en el cajón y golpea:
pum pum
pá
pum pum
pá
pum pum
pá
toda la plaza le siguen con las palmas, la niña se lleva el megáfono a la boca y con su legua de trapo grita:
güii
guol
güii
guol
ROCK LLU
ROCK LLU
güii
guol
güii
guol
ROCK LLU
ROCK LLU
En ese momento los miembros de la polícia local que no sabían si dispersar aquel "desorden" o formar parte de él, se pusieron las gorras del revés y comenzaron a saltar y cantar mientras los carteristas del mercado, que se conocen perfectamente, les cogían los silbatos y chiflaban moviendo el culo y riendo.
De repente, a todos nos llama la atención un chico alto y rizoso que cruza la plaza corriendo, se tropieza con el puesto de la fruta e intentando ayudar al frutero le provoca más caos, así que el frutero lo aparta con "cariño" -¡¡Quita anda, quita!!!-. El chico alto y rizoso, que se llama Jaime, pero al que todos le llaman "Jimi", sigue corriendo, y pidiéndo perdón al mismo tiempo.
Entra en su portal y todos le perdemos de vista.
Mientras ocurre todo esto, los músicos están terminando "Güi Güil Rock llu"y el cajón flamenco comienza a hacer un solo.
TACA PUMMM TÁA
TA CÁ
PUMMMM
PUUM
TATACA
PUMM
TA
TACÁ
PUUMMMM PUMMMM
TATA CA
PUMMMMMM
...Y justo, con ese PUMMMM del cajón, un ampli MARSHALL de 300 w, da un sol desde una de las galerías de la plaza. Es Jimi que saca medio cuerpo por la ventana, colgandole su telecaster sobre las cabezas de quienes están debajo. Levanta los brazos y aplaude al mismo tiempo provocando a todo el mundo con sus palmas: PLAS PLAS PLAS y mezclándolas con el ritmo del cajón.
Su primera nota, un sol, da pistas al resto de los músicos sobre por donde irán los tiros. Chavela tiene su izquierda preparada en ese acorde, Ticha carga su fuelle de aire, impaciente, espectante y Leyva simplemente agudiza sus oidos mientras se toma su vino.
Este Jimi está "colgao", ahora saca una pierna por la ventana y comienza a tocar como un "poseso" el "twist and should"? de los BEATLES, con la distorsión de su guitarra a tope a lo Hendrix.
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Nota: Me da pena terminar esta historia, así que no lo voy a hacer.
Si eres músico...o no, si simplemente te gustaría formar parte de esta estampa, ya sea mirando desde los soportales, tocando un instrumento (da igual que no sepas, aquí puedes soñar que sabes) o siendo el jefazo de una productora de discos que quieres grabar a esta gente, cuélate en forma de comentario, esta es una estampa "coral" en la que cabe casi todo...(pero no te preocupes, no me sentiré comprometido, si no me gusta tu texto no lo colgaré).
Este texto está basado en una experiencia personal vivida en París.
Allí celebran el día de la música el 21 de Junio, y todos los músicos, virtusos o novatos, salen a la calle con sus instrumentos, llenando la ciudad de notas que flotan entre los edificios, el río, los monumentos, los jardines, los puentes...
sábado, 19 de abril de 2008
como pequeños dioses
1 Giant Leap
miércoles, 9 de abril de 2008
ni café ni ostias (sin H)
viernes, 4 de abril de 2008
Como Dios
El concierto transcurre, el público se entrega y llega este momento:

