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sábado, 14 de junio de 2008
Cuento para quien lo pintó (ver mi cabecera)

martes, 25 de marzo de 2008
La fábula del pescador y el hombre importante (III)
El hombre importante se quedó pensativo...Mi estilo de vida no acababa de convencerle y yo le pregunté: -¿Algún problema?
El hombre dentro de su amabilidad y con la intención de "abrirme" los ojos comenzó a objetar sobre mi vida y a hacerme los siguientes planteamientos:
-Mire buen hombre- Me dijo. Creo que debiera de ser más ambicioso.
- Tendría que madrugar más y regresar más tarde al puerto, nada de vinos con los amigos, esforzarse para vender su pescado en el mejor momento y al mejor precio.
-¿Y eso para qué?- pregunté yo.
- A lo que él respondió. -Si haces eso, puedes ganar más dinero y con el dinero puedes pagar a tus amigos para que vayan contigo en el barco y así podrías pescar más aún.
-¿Y eso para qué?. - pregunté yo de nuevo.
- Con el tiempo, si te esfuerzas y ahorras, podrás comprar un barco más grande y contratar a más gente. Podrías aumentar tus capturas y crear tu propia empresa, hacerte un nombre en el mercado.
- Ya, y ¿qué hago yo con todo eso? continué preguntando.
- Pues mire, replicó un poco contradicho el señor importante, si invierte bien su dinero, después de muchos años de duro trabajo podría tener una FACTORÍA propia con una cartera de clientes importantes y si consigue el volumen de negocio suficiente quizá consiga al final de su vida vender su empresa y cobrar por ella mucho dinero.
- ¿Y? Pregunté de nuevo haciendome el tonto.
- Pues cuando tenga todo ese dinero, podrá comprarse una casita en algún pueblo y dedicarse a pescar en su bote, a tomar algún vino con los amigos mientras lee la prensa, podrá pasear tranquilo con su señora, sin prisa, el tiempo dejará de ser su enemigo, disfrutar de sus nietos todo el tiempo que desee, incluso podrá hechar largas siestas sin que le despierte el móvil.
Mientras el hombre importante trataba de explicarme lo que conseguiría después de tanto sacrificio, yo me rascaba bajo la boina y lo miraba sonriendo...mi sonrisa se lo dijo todo y de repente se paró en seco, su móvil comenzó a sonar y lo miró, me miró a mí, volvió a mirar a su móvil y con una gesto de desahogo lo lanzó al mar, abrió sus brazos y me dijo - Lo lamento - lamento haberle hecho perder el tiempo, a lo que yo contesté -no se preocupe amigo, el tiempo no es mi enemigo....nunca tuve reloj.
lunes, 24 de marzo de 2008
La fábula del pescador y el hombre importante (II)
Matías es un tipo sencillo, una de estas personas que sabe lo que quiere y como conseguirlo, tiene una estampa típica, boina, pantalón de tergal, camisa gorda de cuadros remangada, habitualmente fuma tabaco de liar y lleva el cigarro medio apagado entre los labios.

