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sábado, 18 de octubre de 2008
El ultimo cromo.
martes, 16 de septiembre de 2008
Vagabundo.

Santiago, Buenos Aires, Amsterdan, Casablanca...
aliento de lluvia fresca del norte.
Tenía la caja de Pandora en el pecho.
Su mirada...
... su mirada era un reflejo de lo que había visto,
de lo que veía y de lo que quería ver...
...Ese reflejo no cabía en almas pequeñas,
se salía por los bordes,
y hacían falta varias vidas para recorrerlo...
Al ver un mapa mundi recuperaba sensaciones de la misma manera que, al
Igual que los animales, medía el tiempo con el hambre y la luz.
necesitaba más tics tacs que el de su reguero de sangre recorriendo el mundo.
El transcurso de su vida erosionó un hueco en él
creando una pequeña cavidad con su forma.
Abrazarla era la única manera de dejar de sentir
las "corrientes" que provocaba en su interior,
el vacío de esa oquedad. Abrazarla era su patria.
Solo se veía reflejado en los charcos.
viernes, 22 de agosto de 2008
Equilibrio.

"-Si este agua está cayendo constantemente del lado que vemos hacia el lado que imaginamos ... ¿Cómo es que no acaba vaciándose el mar?-
Serán cosas de la luna me respondo, con ese tipo de respuestas que se da quien en el fondo no las busca, porque hay cosas que en sí mismas son mucho más grandes que su explicación... no necesitan explicarse.
viernes, 15 de agosto de 2008
Historias del Barrio "Pi" V (Cazar luz)
- Mira pecosa, hacer una foto es robarle la luz de un instante al mundo, es cazar un momento, parar el tiempo y guardarlo tras el objetivo.
Es importante elegir qué instantes se le roban al mundo, observar con ojos depredadores y, agazapados tras la mirilla de la máquina, buscar el momento, la luz y el encuadre.
(Continuará...)
Historias del Barrio "Pi" IV (Lucía: El tesoro óptico)
En este barrio los niños crecen en libertad, no necesitan esa protección de las grandes ciudades que "encarcela" a los niños.
Vive con su familia en una casa anaranjada que da a la plaza del pueblo. Una de esas casas pequeñas pero acogedoras, ese tipo de calor ajeno a los lujos, ese calor de la gente que está viva, que se quiere y que sonríe.
El padre de Lucía se llama Jacobo, es el fotógrafo del barrio, un tipo gallego de hablar gracioso e irónico que siempre quiso ser pintor pero que, como nunca consiguió aprobar la asignatura de dibujo lineal, optó por la fotografía y desde luego sabe suplir con su mirada las limitaciones de sus manos.
Le gusta especialmente la luz del atardecer en la época estival, cierra pronto por las tardes y se va a pasear, se va de caza. Jacobo es un cazador de luz, le roba instantes al mundo con su cámara.
Hoy cierra la tienda un poquito antes, se encuentra inspirado y quiere compartir eso con Lucía.
La niña juega a las canicas en las jardineras o en los hoyos que el tiempo hizo en el suelo empedrado de la plaza.
La pecosa (así le llama cariñosamente su padre) está merendando un bocadillo de nocilla en la cocina y su madre se ríe mientras le alborota el pelo con la mano.
- NIña, un día vendrán las demás madres a reclamarme tu nido de canicas... sales de casa con una en la mano y siempre vuelves con los bolsillos llenos-.
- Mamá, el juego es así, yo tengo mejor puntería que los demás- Responde Lucía a la vez que guiña un ojo y se muerde el labio inferior imitando el gesto de apuntar.
En ese momento Jacobo entra en la cocina. -¿Puntería? Mmmmm... veamos qué tan buena puntería tienes-
A Lucía le brillan los ojos y se le pone esa sonrisa desdentada como un piano que tienen los niños cuando empiezan a perder los dientes de leche, una de esas sonrisas que salen espontáneas con hoyuelos incluidos. Se limpia la nocilla de los morros con la muñeca y le da la mano a Jacobo.
-Ven para acá mi niña, quiero explicarte una cosa- Dijo el padre colgándole una máquina de fotos al cuello. La niña no se lo podía creer, agarró con sus pequeñas manos aquel tesoro óptico apretándolo contra sí como si tuviera vida.
Historias del Barrio "Pi" III ("Contrapunto")
Historias del Barrio "Pi" II (algunos personajes)


lunes, 11 de agosto de 2008
Historias del Barrio "Pi" (Primeros pasos)
Olía a pastelería en invierno y a hierba segada en verano, el viento sur del otoño traía olor a chocolate, nueces y castañas y las primaveras amanecían con una esencia fresca de manzanas reinetas. Ya sé que estas manzanas maduran al final del verano, pero allí todo seguía su propio ritmo... ...en aquel microclima, si nadie se preocupaba demasiado por la lógica de las cosas, no iban a hacerlo los manzanos ... ¿No?
La disposición del barrio era parte de su esencia, estaba a la salida del pueblo, al pie de una colina verde como la de los Teletubbies. Por allí no se llegaba a ningún sitio, por allí no se pasaba, allí se iba. (la diferencia entre ir y pasar... esa era una parte importante del carácter del barrio)Parecía sacado de uno de esos musicales en los que todos los vecinos salen cantando y bailando a la vez, asomados por las ventanas, agarrados a las farolas, saliendo de las porterías, saltando sobre los charcos con sus zapatos de claqué.
Allí todo el mundo cantaba y lo hacía bien, salvo Matías el herrero que de pequeño, por no oir las fuertes discusiones de sus padres, un invierno se tiró al lago helado y se quedó sordo. Esto le provocaba un ligero problema de afinación y ritmo que traía loco al director del coro, un esquimal islandés paciente y equilibrado, que iba a todas partes con su amiga Björk, una foca albina con acento andaluz que era adicta a los sugus de piña.
MIrar el barrio desde la colina era darse un baño de colores y de luz, era como desayunar un boll de ácidos, era frotarse los ojos y volver a mirar, impregnarse de un ritmo sereno y seguro, ajeno a lógicas e inercias, que transmitía una calma intensa a quién lo contemplaba y lo preparaba para patear sus calles.
Me divertía observar las conversaciones y las risas de las vecinas que cruzaban las calles de balcón a balcón y sin poder evitarlo casi me colaba entre sus fogones.domingo, 3 de agosto de 2008
A mis personajes imaginarios (los que tienden a reales y los que ya lo son)
martes, 29 de julio de 2008
Estrellas de Mar
domingo, 27 de julio de 2008
domingo, 13 de julio de 2008
CRÓNICAS DE PERIGORD (IV)
Me gustan estos lunes en los que lo que me recuerda que lo son, es mi diario y no mi despertador. A pesar de todo madrugué. Son las 07h.
Hoy el día despertó luminoso pero vacilón, de vez en cuando una gran nube nos enfría las patucas con sus sombras.
Fue un día tranquilo que empecé escribiendo en este fichero todo lo que pasó el día anterior. Un día de escribir, desayunar (desayunamos tanto que no volvemos a comer con hambre en todo el día!!!), pasear con Candelucha, siestear e incluso leer un ratín.
Compramos comida para las cenas... se está tan bien en el molino que hemos decidido cenar aquí el resto de días que nos quedan. Después de estar callejeando la mañana y la tarde, a las 19h ya acabamos cansados y vendremos aquí, charlaremos con los dueños del molino, tomaremos cafés... y lo que se tercie, haremos una cena ligera en la cocina que hay al lado del estanque y reposaremos tranquilamente el día...
Son bonitas esas horas de reposo que nos permiten saborear lo que fue el día y, de alguna manera, nos ayuda a ser conscientes de lo que estamos viviendo.
La banda sonora de este día se resume muy fácilmente:
·MILIKI en los breves trayectos en coche.
·COLDPLAY en los momentos de soledad, escritura y lectura. Ahora son las 17:30h y el día sigue vacilón, las nubes y el sol continúan jugando al escondite.
¿Qué le queda al día? No lo sé.
Ahora el sol me da en la espalda y suena “Viva la Vida” (Coldplay). Miro hacia atrás y me sorprendo (en realidad me asusté, pero eso no lo voy a reconocer aquí), al ver a todos los peces de colores del estanque haciéndole los coros a “Chris Martin” como un orfeón dirigido por Arquiad, que se ha sentado sigilosa a mi lado.
Tres peces tocan los instrumentos de cuerda (dos violines y un cello) y uno sostiene una campana que golpea de vez en cuando con un canto rodado.
Me les quedo mirando con una sonrisa de oreja a oreja como cuando veía los teleñecos de pequeño. Sacan solo sus bocas alargadas a la superficie y lanzan sus voces burbujeantes que, fuera del agua suenan... no sé... menos serias de lo que ellos pretenden con sus rostros solemnes. Hoy incluso se pusieron pajaritas...
Después de merendar Candela, nos vamos a dar un paseo por La Roque Gageac (Hay que cansar a Candela), nos comemos un helado de Chocolate y nueces (estamos en la tierra de los nogales).
A nuestro regreso nos reciben Misha y Arquiad.
El día acaba ahí sentado. Preparo café mientras Elena duerme a Candela. Eso es lo que se ve:
... pero trataré de aportarle más sentidos a este texto. Se oye un buho, el agua del molino, algún pez “trasnochao” que salta en el estanque, huele al café y a hierva recién segada, Misha (el marido de rosette) estuvo segando esta tarde.
Se siente paz, la paz de no llevar reloj, de respirar sin prisa esta noche estrellada. Se ve que al final de la tarde el sol se presentó con un ejército de estrellas y le ganaron esta plaza a las nubes... la noche es suya... y nuestra, Candela duerme tranquila con sus coloretes de sueño mientras Elena y yo nos tomamos el café en silencio, recordando lo que fue el día de hoy y sonriendo por lo que será mañana...
CRONICAS DE PERIGORD (III)
SARLAT
Os imagináis al cura del pueblo gritando en mitad de la misa: ¡¡¡Esa puerta COOOÑOO, que hay corrientes!!!:
Candelucha dejó en evidencia mi pésimo sentido de la orientación cuando decidió coger los planos y convertirse en nuestra Sherpa:
Incluso hubo un Japonés que se acercó a Candela y le preguntó por la oficina de turismo... :
También hubo magia, fuego, tierra y ancestros... :
A veces perdimos la noción del tiempo y la realidad.
CRONICAS DE PERIGORD (II)
En breve saldremos a nuestra primera ruta. Llevo buenos compañeros de viaje: Elena, Candelucha, mi cuaderno, un libro de Woody Allen (Pura Anarkía), la máquina de fotos y la certeza de que elegí un gran destino para pasar mis vacaciones (esto no lo hice solo, tuve buenos consejeros).
Pero antes quiero hablar de Rosette:
ROSETTE: Es la dueña del molino. Me gusta su estampa. Es guapa, la típica señora relajada de rostro dulce y amable con el pelo largo y canoso. Hoy nos recibió con un pantalón grande, tirantes negros y una camiseta blanca... Solo le faltaba una pelota roja en la nariz. Candelucha ya dice su nombre. Decir Arquiad es algo más complicado, de manera que se quedará con “perrina”.
Con respecto a nuestra aventura... que hablen las imágenes:
SARLAT
Al final del día me quedó la duda de si habríamos estado en un pueblo de verdad o en uno que Candelucha hubiera soñado para nosotros:
Y... sabéis?? Viendo esta foto... Creo que fue una mezcla de las dos cosas:
Si.... todo eso son gominolas... pero ya no sé si estaban
ahí... o salieron de su cabeza cuando le hice la foto.












