- Acaricia con tu mano el firmamento y enséñame a tocar acordes de estrellas.
- Pero... ni la tecnología acústica más avanzada te ayudará a oir esos acordes.
- Ya, aspiro a escucharlos en tu piel.
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sábado, 29 de enero de 2011
Escucha.
Cartas de amor (I)
Me gustan esas farolas que parecen plantadas en la calle por algún dibujante de Marvel.
Con su luz amarilla, casí pesada, cayendo hasta el suelo y separando su pequeño mundo de claridad del de las sombras nocturnas. Como un pequeño universo donde la gente invisible se convierte en visible, donde se delata la lluvia que cae anónima en la noche, cuando nadie la ve, hasta que algunas gotas, próximas a la candela, no pueden resistirse a reflejar su luz.
Antes me gustaba asomarme al balcón de mi apartamento, imaginaba que el mundo había desaparecido. Solo algunos ecos de lo que el mundo fue, pasaban de vez en cuando bajo mi farola. Yo era un superviviente; el único ser consciente de esa situación. Los cachos de mundo pasaban bajo la luz sin saber que estaban rotos: Un tipo con gabardina mira nervioso hacia atrás, como si le siguieran, pasa rápido, la luz le hace sentir amenazado, un niño que trepa por el canalón intentando tocar la luna, una prostituta que taconea contando la recaudación del día, un maestro de escuela preocupado porque a su hijo no le entran los quebrados (ya le entrarán otras cosas), un perro viejo, reviejo, sin prisas, liándo un cigarrillo para una gata de tejado que le tiene loquito a ronroneos ... ... Docenas de personajes que, en el pestañeo de tiempo en que pasaban bajo la farola, me daban información para imaginar y crear desde mi ventana todo un mundo... ... intangible pero intenso.
Algo cambió una noche de finales de febrero. Tu pasaste bajo mi farola y ya no volví a dormir.
Tiré un bosque entero de avioncitos de papel para que tu los leyeras al pasar. Ese miniespacio de luz se convirtió en lo opuesto a un agujero negro; un rincón de luz que te esperaba para realizarse... Tiré un millón de avioncitos de papel, hasta que un día decidí tirarme a mi mismo, dejé de mirar la luz y me hice luz para tí...
Algo cambió una noche de finales de febrero, tu pasaste bajo mi farola y ya solo quise que llamaras a mi timbre.
Din Don...
domingo, 9 de enero de 2011
Ción.
Huele a nieve en el valle de Viaña. El río se acurruca silencioso en su cauce, parece recrearse, como si el invierno fuera un reencuentro con su patria. Baja lento, mirando el paisaje, acariciando a las piedras.
Cerca de mi cabaña, por el camino que va a la "poza de África", una pequeña fuente burbujea un soniquete dulce de agua, prudente, como si entrara en la habitación donde duerme un niño, como si no quisiera despertar aún al día. Yo la entiendo y trato de aliviarla un rato, junto mis manos bajo su hilo de agua y me hago cómplice de su silencio mientras ella llena ese cuenco de piel con el que mojaré mi cara. Agua del deshielo. Aguanto la respiración como si fuera a saltar de un avión y me bautizo con él. El frío activa mi rostro, convierte la piel en un extraordinario receptor de sensaciones térmicas que alterna frío y calor, parece ser capaz de palpar todos los matices del viento, casi puedo distinguir en mi cara el camino que ha recorrido antes de tocarme.
Moratinos, mi vecino, humea un saludo mañanero con olor al tabaco de liar que lleva ingertado entre los labios. Como una vieja locomotora de carbón con boina, habla rápido, a estrincones, frases muy cortas y concisas que parecen arrastrarse a través de su voz ronca, parece que las estuviera cortando con una sierra oxidada. Las palabras le salen a medio masticar, porque nunca se saca el cigarro de la boca, las más de las veces no entiendo lo que dice, si nos apreciamos, es más por cómo nos miramos que por cómo nos hablamos.
Salí de mi cabaña para que el frío me lavara por dentro, necesitaba despejar los estratos de sopor mental que la navidad me dejó entre la cabeza y el pecho.
Caminé medio desperdigado, dejando que el azar decidiera en cada cruce y cuando ya estaba bien cansado y aterido de frío, me di cuenta de que me había perdido.
Estas cosas me pasan a menudo, un micromomento de pánico me hizo girar 360º sobre mi mismo, búsqueda desesperada de una orientación, que no iba a encontrar ese día y que, mucho me temo, no encontraré jamás. Supongo que fueron los restos que aún me quedan instintos animales, los que recogieron del viento gélido el olor a humo, madera caliente, pequeños restos de calor flotando como un alivio intangible hasta mi nariz.
Cierro los ojos, me aislo del resto de mis sentidos y dejo toda mi capacidad de percepción en manos de mi olfato. Mi mente vuela buscando el origen de ese olor, hasta encontrar una tejado de lastra con dos chimeneas, de las que, la más grande, parecía mimetizarse con el paisaje de fondo, como si tuviera un romance con él o fueran al mismo sastre.
Dejo que mi mente me cuele por la chimenea pequeña, de la que sale humo. El olor se intensifica y se enriquece con otras fragancias, madera caliente, café, carne ahumada, perro, leche caliente, vino, tostadas de miel, gallinas, paja, vacas... tantos matices olfativos que el sentido de la vista, aún con los ojos cerrados desde donde estoy, se hace una composición de lugar y crea su propio escenario.
Una bombilla que cuelga de un cable sobre la mesa de comer, sin más adornos, es, junto con el fuego de la chimenea, toda la luz que ilumina la estancia. Mi mirada, aún siendo imaginaria, tarda un rato en acostumbrarse a esa penumbra y ver que, una señora mayor asa en la chimenea el último puñado de otoño que aún pulula por este invierno recien estrenado. Unas castañas. La señora se gira. Una sonrisa expontánea y entrañable se nos pone a los dos cuando la mirada se nos cruza. Es Ción, un recuerdo de mi infancia, una viejuca dulce, una buena mujer que compraba en la tienda de mi abuelo cuando yo era pequeño. Con esas gafas-lupa que hacen los ojos gigantes, su pelo largo, gris, recogido en un moño y un mapa de arrugas en el rostro que solo ella sabrá leer... .
Cuando voy a decirle algo, me doy cuenta de que solo estoy imaginando imaginación, porque, en realidad estoy en la calle, perdido, buscando con los ojos cerrados orientación entre los restos de humo que me trae el viento. Así que, un acto reflejo me abre los ojos.
Frunzo un poco el ceño hasta que mis pupilas consiguen administrar el cambio de luz. Cuando lo hacen, lo primero que enfocan son dos manos grandes, arrugadas, de persona mayor. Sostienen un puñado de castañas asadas en un gesto generoso, compartiéndolas conmigo. MI mirada recorre unos brazos cortos que me llevan hasta la cara de aquella persona. La sonrisa de Ción me deja confundido. Es ella, hablándome, la que me situa en la realidad:
- ¿Te eres el nieto de Carral? Hijo mío, cómo has crecido. Anda vamos "pa" la plaza que te veo perdido, y cuentame, cuantame qué es de tus padres.
Su voz suena a mujer fuerte, no duda, no tiembla, es directa y limpia, como su mirada... ... .
Pd: A veces no tengo claro qué parte de la realidad nace en mí. Pero a medida que desaprendo, pienso que la realidad es un guión abierto y vivirla bien es un hermoso y apasionante trabajo de producción y dirección.
Ción y Moratinos Existen. Yo también. ¿Vosotros? Mmmm... ya lo decidiré cuando os vea la cara.
sábado, 25 de diciembre de 2010
My Funny LIfe (II)
A menudo se me empaña de gotas de lluvia la mirada.
Un bokeh de lunas llenas de distintos colores me ronda la sonrisa y aleja mis angustias.
Se quedaron abiertas las puertas de mi pecho y las corrientes provocaron ráfagas de lluvia que han empapado de vida a esta noche que tiritaba sola bajo una farola, esperando a que alguien se sentara a mirarla.
Me gusta la vida, me gusta la lluvia.
My Funny LIfe
Se cierra la puerta del coche. Solo oigo a las gotas caer sobre el
cristal.
Enciendo la calefacción.
Cierro los ojos mientras sintonizo alguna emosira de Jazz en la radio y dejo que el calor vaya dándole color a mi rostro.
Chet Baker no tarda en endulzar la lluvia con su voz cálida y susurrante. MY FUNNY VALENTINE.
El limpia barre las gotas como la escobilla de la batería, se han hecho amigos, sincronizan su movimiento. Un suspiro solitario se estrella de vaho contra el cristal.
Soy incapaz de contar mis latidos... Vivirlos me hace perder la cuenta.
My Funny Valentine - Chet Baker
My funny valentine
Sweet comic valentine
you make me smile with my heart
your looks are laughable
un-photographable
yet you're my favorite work of art
Is your figure less than Greek?
Is your mouth a little weak?
When you open it to speak
are you smart?
Don't change a hair for me
not if you care for me
Stay little valentine stay
Mi graciosa enamorada
Dulce [y] cómica enamorada
me haces sonreír de corazón
tus miradas son de risa
no se pueden fotografiar
pero eres mi obra de arte preferida
¿Acaso es tu figura menos griega?
¿Tienes la boca un tanto débil
cuando la abres para hablar?
¿Eres inteligente?
No cambies ni un pelo por mí
no [lo hagas] si te preocupas por mí
Quédate pequeña enamorada, quédate
cada día es el día de los enamorados)
Nota: Si texturas, ni acciones, no composisiones ni ná... a pelo, casi como una persona mayor (o no).
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Pequeño ladrón.
Recojo las hojas más luminosas de este otoño para escribirte mis cartas en invierno.
... Y sí, fui yo quien robó el buzón de correos.
Ahora el cartero recoge solo mis cartas. Dice qeu no le importa, que no se hizo cartero para entregar facturas del gas y publicidad del Zara, dice que le he devuelto la ilusión por su trabajo.
Cada mañana llama a mi puerta, abre el buzón, que lo puse al lado de tus lienzos, recoge mis cartas y nos tomamos un café.
Ayer me preguntó - ¿Por qué nunca pones remite?
- Mis cartas están certificadas por el viento sur de este otoño... que solo es un resto de mis suspiros. Siempre llegan, no te apures
domingo, 5 de diciembre de 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
Sound Lair
Algunas luces alumbran incluso cuando cerramos los ojos.
Estás son las lamparás de mi viejo ampli Fender de válvulas. Son fieles, respetan el sonido de Alice sin pasarlo por procesadores ni otras tecnologías que interpretan el sonido en lugar de reproducirlo.
Apago las luces de la habitación, enciendo el ampli... clonk... conecto a Alice y esas viejas lámparas hacen las veces de marcapasos ... pompom pompom pompom... A Alice y a mi nos gusta la soledad de esta penumbra... somos nuestra propia guarida de sonido.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Su tarro de penumbras
Cada noche guardo mi corazón en el tarro de sus esencias.
En ese pequeño espacio mis latidos descansan.
Arropado por sus penumbras, la luz de mi pecho reposa mareas de sueños, calmas e intensidades.
Nota: A menudo es necesaria la penumbra para palpar la luz. Es como el silencio en el que se puede escuchar su respiración... Shhhhh... ¿La oís?
sábado, 20 de noviembre de 2010
Ssshhhh
Aprender a encontrar un rayito de luz en el suelo de la cocina y tomarme un café sin tiempo con los cacharritos de Candelucha.
A veces el infierno es solo no saber encontrar el paraiso que pisas.
No compres infiernos... NO TE DEDES EMBORRONAR.
Nota: Para el proyecto antiviolencia de la rubia. Estos cafés a tu salud.
www.flickr.com/photos/hachephotography/5184915654/in/cont...
Lo Sabía Duke
- UUaauuuu neeen... ¿Dónde has pillado esta mierda??
- NO sé neeen, me lo trapicheó una ardilla a la entrada del parque.
- Lo Sabía Duke, no tolero bien el ácido.
MI Bandera
Has colgado tu bandera, traspasado la frontera,
eres la reina,
siempre reinarás, siempre reinarás.
No puedo vivir sin ti,
no hay manera,
no puedo estar sin ti,
no hay manera.
Y ahora estoy aquí esperando a que vengan a buscarme,
tú no te muevas,
no me encontrarán, no me encontrarán.
Yo me quedo para siempre con mi reina y su bandera,
ya no hay fronteras,
me dejaré llevar a ningún lugar.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Papel de periódico
Envolvimos los recuerdos en papel de periódico, los guardé en el bolsillo interior de mi abrigo y colgué los piés en el andén de la estación.
Hoy desenrollo aquel viejo diario y solo encuentro este presente de sillas vacías que me calman contándome que son para tí.
Dividimos la vida en trenes, latidos caricias y copas de vino. Cimentamos los quebrados de mi pecho con maletas, acordes y piel. Sincronizamos sonrisas, cronometramos suspiros, y le dimos cuerda a los deseos.
Y los recuerdos?? Los recuerdos nacen a cada momento. Algunos no viven mucho, solo le dan color a un verano o acompañán mi sonrisa una tarde, otros se convierten en la arcilla de mis cimientos que, poso a poso, van dando forma a lo que soy y seré. Y seremos.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Blue Plane
Sobrevuelo por encima de las nubes, infladas de alientos ajenos. Me abro camino hasta asomarme al sol, donde puedo planear en silencio, sobre un tiempo de luz en cinemascope, apoyado en el viento del norte, limpio, puro, fresco que solo huele a lo que yo le presto.
Bon voyage petit prince.
Alice VII (Arrabales Tour)
Por motivos que, en esta crónica, no puedo confesar, las autoridades competentes nos prohibieron a Alice y a mi, tocar juntos a menos de 20 metros de una boca de incendios.
Nos vimos exiliados a los callejones de los arrabales y las farolas de los puertos. Nuestra alfombra roja era el óxido de las escaleras de incendio, y las únicas luces de neon que nos rondaban eran las que parpadeanban, como moscardones, el nombre de los Clubs más rancios de la ciudad.
Asi, la banda, compuesta por Alice, la boca de incendio y un servidor, tenía por todo público a mi gato Roque, un tipo medio callado que bostezaba como un Leon y rugía como una golondrina. Las noches de aforo completo nos visitaba la luna para acentuar nuestras ojeras con su blanca luz y a lustrar la piel roja de Alice.
Éramos un gran equipo, el boca a boca nos hizo un nombre entre los vagabundos y las ratas del puerto, acabábamos las noches alrededor de un bidón ardiendo, cantando con un coro de deshechos sociales, con pocos dientes y mucho corazón, comiendo castañas asadas y bebiendo tetrabriks de vino... Pero Alice y yo no dejamos de tocar juntos jamás, porque aprendimos pronto que el éxito se puede encontrar entre la basura si uno tiene talento.
Alice VI
Descarrila tu Vespa entre mis cuerdas.
Deja tu ancla perdido entre la marea de azules y desembarca tu luz aquí, donde el mastil de mi guitarra arría sus velas guiñándole un ojo a Pandora.
lunes, 1 de noviembre de 2010
chula
...Y se sentó a descansar con su merecido homenaje de caramelo.
Aquella mañana se levantó con el ceño medio fruncido. Estaba serena, miraba al día buscando lo que le tenía el alma coja y no acababa de conformarse.
Al medio día desapareció de casa, ya nos tenía acustumbrados, era una gitanilla nómada.
Su regreso fue bien distinto. Me dió la mano y tiró de mí hasta la escalera de piedra que había en la plaza.
Papá, gasté casi todas las lentejuelas de mis playeras... pero esta noche el cielo será como yo quiero.
Y se sentó a descansar con su merecido homenaje de caramelo.
El día ya no la inquietaba porque ella sabía cómo acabaría...
... con un cielo azulado lleno de lentejuelas a modo de estrellas.
Nota: No olvidar nunca que, a veces, el cielo está en saber colocar lentejuelas de plástico sobre los desconchones de una vieja pared.
Desde la calma que da esa sabiduría, los niños saborean sus caramelos sabiéndose parte del mecanismo que hace girar a la tierra... y sin darse importancia)
