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miércoles, 4 de febrero de 2009

Cariño subterráneo.

Desde pequeñín me he sentido cercano a algunas personas de una manera que ellas nunca lo han llegado a saber. Si pienso en ello, rápidamente me vienen a la cabeza algunos nombres.

Mi maestro Don Ramón al que, en 4º de EGB, escuchaba desde mi pupitre con una admiración que llegó a angustiarme. Solo la idea de poder decepcionarle si hacía algo mal me anudaba las entrañas.
Pepín, el hombre que me enseñó a tocar el requinto de clarinete (pito). Recuerdo cómo me miraba por encima de sus gafas bifocales con un brillo en los ojos que dudo haber sido capaz de corresponder. Ese hombre respiraba música en vez de aire. No sé si fui capaz de coger un poquito de su arte y hacerlo mío, pero cada vez que me emociono escuchando una canción, me siento muy agradecido del tiempo que nos dedicó y la pasión con que lo hizo.
MI primer gran amor y profesora de "parvulitos" Mari Luz. Mi padre me contó hace poco que yo robaba en casa los yogures que hacía mi madre y se los daba, como la mayor muestra de amor de la que es capaz un niño. Recuerdo mi primer día de clase y la fecha en la pizarra con su perfecta caligrafía ...Septiembre de 1979.
Marisa era una chica guapa y dulce, además de buena estudiante. Iba un curso por delante de mí en la EGB y me trataba bien. Aún recuerdo cómo se me vino el mundo encima cuando la ví fumar a escondidas en el patio del colegio. Si me hubiese encontrado a los reyes magos esnifando cocaína con unas putas, no me habría llevado tanta impresión.
Chus el de Logio también forma parte de mis recuerdos de entonces. Tiene la tripa más grande del mundo. Una tripa repleta de historias. Las cuenta como autobiográficas, pero harían falta 10 vidas para poderlas hacer suyas, claro, 10 vidas con tripas normales, no como la de Chus.
De pequeño le escuchaba con una sonrisilla lateral constante, planteándome siempre la veracidad de lo que contaba, aunque me importaba realmente un comino. El otro día me sorprendí con esa misma sonrisa cuando nos contaba un viaje a Rusia. Le miraba, concentrado en su ritmo y sus tics, a los que no tardé en encontrar una explicación: su cerebro estaba siempre inventando por dónde continuaba su ralato 15 o 20 palabras por delante de su boca y claro, su cara se hacía un lío tremendo entre lo que soltaba por el buche y lo que pensaba su cabeza, mientras aportando datos, descripciones y personajes que dieran credibilidad a sus historias.



La vida está llena de gente a la que nos gustaría llegar de otra manera, a veces lo sabemos hacer y otras se nos quedan en los adentros.

Sentimientos de cariño, admiración, simpatía, enamoramiento infantil o respeto, que se me quedan por dentro y no tengo bien calibrado hasta dónde llegan, pero que iluminan mis oscuridades subterráneas pululando como luciérnagas.

Nota: A mi cita de las ocho y cuarto. Todo el cariño que sale afuera antes estuvo dentro.

5 comentarios:

Pilar dijo...

Hola primo, te he 'espiado' un poquito en las ultimas semanas, con todo el respecto y el cariño, desde que mi madre comentó en casa eso de que "¿sabes que Santi tiene un no se qué en internet?".
Y tenia ganas de encontrar un ratito para decirte que me ha encantado leerte y descubrite o redescubrite. Y yo que vivo de las palabras que se vuelven vacias por culpa de quienes las prostituyen cada día en los periodicos, me siento un poquito reconciliada con el mundo cuando encuentro quien las convierte en alma. Asi que, me encantó sumarte a esa gente a la que nos gustaría llegar de otra manera. Sigue escribiendo

maraña dijo...

Cualquier hora es buena para recibir cariño.
Besos

Mencía dijo...

Brutal.
Sin más.
Sobran las palabras.
Sonrío.

Amelie dijo...

Preciosa entrada, me ha encantado. Y sí, es cierto, hay gente que se nos queda en los adentros, que es especial para nosotros por uno u otro motivo y quizás no sabemos cómo demostrárselo.

Un abrazo.

Mela dijo...

Mira que escribes bonito granuja ... cuánta gente especial, cuántos recuerdos especiales ... lee lo que te dice Pilar y ... continúa escribiendo, convirtiendo en alma las palabras! Muacc