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jueves, 10 de abril de 2008

Un día cualquiera? (Carambolas de cariño)

un día cualquiera?

Hace unos años, husmeando entre viejos álbumes en casa de mis padres (afición que mis padres temen porque arramplo con lo que me gusta sin encomendarme a nadie) encontré esta foto...una chispa se me encendió y la guardé en el bolsillo trasero de mis vaqueros rotos mirando a ambos lados, como quien está robando unos caramelos (habéis robado caramelos alguna vez?? pues eso).

Llevé la foto a una imprenta e hice una copias ampliadas, tratando de mejorar la calidad de una foto que, como poco, tendría 50 años y en su reverso escribí esto:

"Me gusta mucho imaginar como pudo ser aquel día.

Esa niña pequeña que mas tarde seria mi madre.

De qué manera llegó un fotógrafo
al molino con aquella nevada,
y qué pudiste sentir cuando te hicieron la que,
probablemente fuera la primera foto de tu vida.

Nota: Cuéntamelo.

Santiago Cobo Carral
20//03//05"

Sabéis que?? Mi madre no recordaba ese día. De manera que me lo voy a inventar yo (para los que no me conozcan, debo confesar que no tengo mucha memoria, pero eso nunca fue un lastre, si estoy narrando algo y me falla la memoria, lo que no recuerdo me lo invento):


Imaginad el invierno en un pueblo de las montañas del norte, sin calefacción, en los tiempos en que aún nevaba como veis en la foto.

Mi madre vivía con su Abuela Isabel, la molinera, os contaré que esta mujer tuvo 12 hijos y además crió a otros dos niños del vecindario como suyos. 

Seguramente cuando mi madre se despertó aquella mañana, la molinera la esperaba con la lumbre encendida, una sonrisa, y un tazón de leche calentándose al fuego, mi madre abriría un ojo medio guiñado por la luz y lo volvería a cerrar metiendo la cabeza entre la almohada y el colchón de lana, pero Isabel, dándole un azote cariñoso, le diría, arriba perezosa, hoy tenemos una visita especial.

Mi madre se levantaría nerviosa, y comenzaría a preguntar...-¡¡quien, quien, quien!!- e Isabel se haría la interesante diciéndole -si te lo cuento sabrás tu tanto como yo-, y justo en ese momento sonaría la portillera de la entrada y mi madre orientando las orejas, casi como un gato, daría un salto hasta la ventana a ver quien era. Isabel la reñiría, -¡¡dónde vas niña!! ¡¡Vístete primero!!-

Imagino a mi madre preguntando quien era aquella persona, a qué venía, la imagino curiosa mirando y tocando la máquina de fotos y a su abuela riñéndole y diciendo que no moleste al fotógrafo.

Mirad su cara sonriente, ahí plantada, repeinada, firme con su palo y una sonrisa nerviosa que intentaba controlar, ved a su abuela detrás del fotógrafo mirándola con cariño y diciéndole que va a salir muy guapa, que no se mueva, que mire al pajarito...no sé. Hoy esa foto no tendría mayor trascendencia, pero en aquella época era un acontecimiento y de ese acontecimiento me llamó la atención la cara de mi madre, que quizá ese día adquirió su afición por la fotografía.

Seguramente aquel día el fotógrafo se quedase a comer en su casa, y mi madre le miraría con curiosidad sin atreverse a preguntar donde estaba su imagen, la que había entrado por aquel objetivo y que no acababa de salir...impaciente, curiosa, intrigada...

También me llamó la atención lo poco abrigada que iba, hoy sigue siendo igual de calurosa, eso no lo cambió el tiempo.

Hoy esa foto está en la chimenea del salón de mis padres junto con el texto que yo le escribí, mis primas lo encontraron, lo enarcaron y se lo regalaron, dando la última carambola de este "Día cualquiera" que empezó hace 50 años y aún no ha terminado...
Si alguna vez tuviera la remota ocasión de viajar en el tiempo, uno de mis destinos sería compartir ese día con mi madre, mi bisabuela la molinera y quienquiera que sacara aquella foto.

Pd: Si alguien reconoció ese peto, que sonría...no hace falta decir nada más.

6 comentarios:

Hache dijo...

Lo reconocí!!!!!!

Preciosa historia, contada con tanto cariño que me da una envidia tremenda, y pena ... pero esa es ya otra historia.

Ah, y como fotografía .. me gusa mucho. "se huele la historia".

EVA dijo...

Ves mi sonrisa? no? Ahora? Guay.

Maestruca de Luena dijo...

Esa sonrisa me suena mucho, en una niña de hace 50 años que se llama Mercedes y en una niña de hace año y medio que se llama Candela.

Bitter dijo...

No reconocí ni por si acaso ese peto, pero sonreí igual!!!

raquel dijo...

Esa es mi madrina, sonriente, segura, con peto, con palo, disfrutona, desafiante, guapa y "plantá".
La que se casa con traje de pantalón ( a lo Bianca jager), la que disfruta conduciendo, la que pasa de protocolos, la que pone siempre el corazón en todo, la que hace una comida que cura las penas, la que conserva en el recuerdo todas la historias de familia (buenas y malas), la que abraza cuando saluda, sobre todo la que se hace querer.......
¿sabeis qué?
(Responded ¿que?)
Es la que siempre está.

p.d. yo en la pila algo heredé, se me da bien cortar el pelo y me gusta pelar naranjas. "algo es algo"

Maestruca de Luena dijo...

Coño Mari contesta,estamos esperando tu comentario.