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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Alas.



Me llamó la atención la delicadeza con la que agarraba su monopatín, como si no pesara. Como si fuera una extensión de su cuerpo.
Me quedé observando el arco que formaba con su brazo hasta llegar al suelo, y pensé que cumplía hermoso un canon aún no definido, en el que nadie se fijaría jamás, así qeu decidí grabar el momento. clik.

El humo de un puro distorsionó mis pensamientos durante un segundo y un tipo con cara de aburrido se sentó a mi lado.

- Manda cojones, los putos críos. ¿No tendrán nada mejor que hacer?. Dijo el tipo aburrido sin, nisiquiera, mirarme a los ojos.

Aquella incursión en mis pensamientos me descolocó, impuso a mi lado una realidad que yo sentía antagóncia a lo que veía y sentía en aquel momento.

Llamé a los chavales y les pedí permiso para hacer unas fotos. Se pusieron hasta nerviosos de la ilusión que les hizo y comenzaron a desplegar sus habilidades. Me adelantaban lo que iban a hacer en cada momento para que yo me colocara e incluso me daban alguna idea. Había un chico más callado de voz, pero muy expresivo. Me situé al lado del tipo del puro para que me oyera y le pedí a aquel chico, el más callado de los tres, que me explicara lo que sentía. El tipo del puro se echó a reir, despreciando lo qeu para él era una pérdida de tiempo.

Debía estar pensando algo así:

- ¿Intentar entender lo qeu sienten los chicos en lugar de explicarles lo que deben de sentir? Este tipo de la cámara es más tonto aún que los chavales.



El chaval se llamaba Murillo, nunca le habían preguntado lo que sentía. La cuestión le desconcertó y me contestó de la mejor manera que se podía:




Cruzó la pista pensativo hasta el otro extremo, bajó por la rampa, cogió impulso y dió un salto de vértigo con su tabla, hasta agarrar con sus manos, durante un instante, en el que relentizó el tiempo, los extremos del campo de visión de mi cámara. clik


Al tocar con los pies en el suelo, dirigió su mirada a mí, encogió los hombros, tomó su patín del suelo y continuó silencioso dislizando su adrenalina y su arte sobre aquella pista de asfalto sembrada de graffitis.


Yo miré al tipo del puro y le dije:


- Mire, por muchos años que viva, por muy larga que se la haga su aburrida vida, usted no experimintará algo así de intenso jamás.
Ese chico sabe encontrar su propia gloria en una tabla sobre 4 ruedas. Haga una regla de tres y piense el potencial que tiene para él el mundo...


...Siempre y cuando no deje qeu alguien como usted le haga sentir un inútil.

4 comentarios:

chanclas dijo...

Bravo, niño ¿se te puede llamar así?
Tengo un hijo y su casi único nexo de comunicación conmigo es el "eskati".
Me gusta como lo sientes y me gustan, definitivamente tus fotos.
Saludos

chanclas dijo...

Gracias. Tengo una deuda pendiente con él de hacerle unas fotos: Cuando las haga, te enviaré alguna.
Un abrazo

Hache dijo...

Lo que hace ese chaval es volar. Cada uno volamos de una manera.

Lo que hace el tipo del puro es pegar los pies al suelo tanto, que los tenga que arrastrar.

Yo vuelo.
El chaval vuela.
Tú has volado con tu clic.

Buen trabajo!

Jan Puerta dijo...

Algunas palabras pueden herir el alma pero la habilidad es suficiente para pasar olímpicamente de aquellos que hablan sin decir mucho.
Un abrazo.
Excelente.