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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Mis memorias de las noches perdidas. (I)


Aparcabamos cada noche donde decidía la luna.

Aquella vida merecía acabar sus días en veladas de penumbra y jazz que le sacarían los colores al mismísimo diablo.

Al apagar el motor de la vieja furgonena, escuchamos cómo, una melodía limpia de clarinete, a latidos de contrabajo, se escabullía entre el murmullo de la gente hasta colarse por todas las rendijas de nuestra desvencijada carrocería.

La emoción nos engalanó la cara y el alma y abrimos la puerta del local como si aquella gente llevara toda la vida esperándonos... ...

1 comentario:

Mela dijo...

En mis memorias de las noches perdidas hay un sueño que se repite y tu foto me ha inspirado ... por el espejo retrovisor todo queda en orden, con mis ojos devuelvo la calma, me ajusto las gafas de sol y enciendo el motor, marcho pero saben que regresaré ... cuando haya deshojado en el aire primaveras de mi vida! No hay rumbo ... pero si os encuentro en el camino, os haré un guiño ... para entonces ya me habré vestido de sonrisas! Te superas Niño ... muacc

Walk Away en mi Dos Caballos!
http://www.youtube.com/watch?v=xpUFSa4RVDM