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miércoles, 26 de marzo de 2008

El estudio de Nacho.

Si algún día venís a casa, nada más abrir la puerta de la entrada os encontraréis con esta imagen... ahora os voy a explicar por qué:



(vista desde la solana de la buhardilla)



Imaginad un chico de 13 años, heavy...muy heavy, con sus muñequeras de pinchos, su cara de enfadado (él quería hacerse un pendiente y su madre no le dejaba...jeje), sus camisetas negras de tipos melenudos...pero sobre todo recien introducido en la música, para el que el rock era algo por descubrir y que absorvía los sonidos como una esponja. ¿Le véis bien? Pues ese era yo, con la necesidad que a esa edad se suele tener de sentirse integrado en algún grupo al que se quiere defender "a muerte" (ya no utilizo expresiones tan dramáticas...jeje) y que en su ignorancia está convencido de que el mejor batería era Nicko Mc Brian (IRON MAIDEN), el mejor bajista Cliff Burton (METALLICA), el mejor guitarrista Angus Young (AC/DC) y su cantante favorito era Blackie Lawless (WASP)...vamos un heavy de cojones.



Sentado en el pollo de piedra de la casa de su abuelo, en La Vega de Pas con su WALK-MAN, si, en aquella época no había MP3 (un cassette 90 minutos vuelta y vuelta e íbamos que chutábamos), escuchando las baladas de Scorpions (ya...ya, éramos muy duros pero estas baladitas nos ponían...hoy confesaré que el primer concierto al que fué mi hija, en la tripa de su madre aún, fue uno de Scorpions...memorable...casi subrealista).

La plaza de La Vega se compone de varias casas de piedra con tejados de lastra, entre las que destacan la de mi abuelo y la casa en la que vivía Nacho, cada una a un lado de esta plaza adoquinada que ha cambiado bien poco, quizá únicamente en que los burros y los caballos que se ataban a la puerta de la tienda de mi abuela, fueron poco a poco sustituidos por motos y coches.


Pero bueno...que me desvío del asunto, estaba escuchando música en el pollo de piedra de mi abuelo y oí un silbido, soy de esos tipos que nunca piensan que le están silbando a él y por eso nunca miro; el silbido se repitió, esta vez más fuerte, y seguido de un...¡¡Santi!! que tampoco me hizo mirar, y es que debo explicar que desde mi abuelo hacia abajo pasando por tíos y primos hay 5 Santiagos en mi familia. Yo seguía ahí, super-heavy haciéndome el interesante, hasta que Nacho, que era el que me silbaba, decidió bajar de su balcón y sentarse a mi lado.


-Buen día sordo- Me dijo.
-¿Que estás escuchando?-


-Las mejores baladas del mundo - Le contesté.
-Uy...si, si, muy heavys vosotros, pero al final os pierden las baladitas ñoñas- Intentó provocarme, pero yo no contesté.


¿Quieres subirte a mi buhardilla? Verás tengo un equipo de música nuevo, creo que te va a gustar.


Yo encogí los hombros, pero en realidad lo estaba deseando. Él, que como miembro de mi familia conocía mi timidez, me dio un golpe cariñoso en la espalda y me hizo un gesto hacia su buhardilla.


A la buhardilla de Nacho había que subir por una escalera de barco que ascendía desde el salón del segundo piso y eso a mí me encantaba, era como subir a la caseta del árbol, pero cuando mi cabeza pasó del techo del salón al suelo de la buhardilla mis ojos y mi olfato se colaron en otro mundo.


(Foto de la buhardilla de Nacho)

Nacho en aquella época era aún estudiante de Bellas Artes, y aquella buhardilla era su estudio, docenas de lienzos desordenados invadían todos los rincones robando para sí toda la luz que entraba por la puerta de la solana, manchas de pintura por todas partes, olores a barniz, óleo, aguarrás, botes con pinceles, libros, muchos libros de arte abiertos sobre los sofás, en las estanterías... Mientras yo recorría con mis ojos curiosos toda la estancia Nacho me observaba apoyado en una de las estanterías, sonriendo al verme absorto por su estancia. Cuando mi mirada llegó hasta él, mis ojos ya no se podían abrir más, la estantería sobre la que se apoyaba contenía centenares de LP's, Bob Dylan, The Doors, Creedence, Bob Marley, Van Morrison, Janis Joplin, The Smiths, Led Zeppeling, Radio Futura, La unión, Loquillo, Leño, Pink Floyd, en fín Nacho con cariño fue ampliando mi horizonte sonoro completando la música con historias, de vez en cuando nos asomábamos a su balcón, él se fumaba un cigarro y yo me reconfortaba en aquel lugar en el que me sentía como en casa y en el que aprendí algo que me ha valido de mucho en la vida.




Aprendí a valorar la diferencia, por lo que podemos aprender de ella, aprendí que no tenía ni idea de música y aún hoy, 21 años y 1500 CD's después, no tengo ni idea de quien es el mejor músico, seguramente sea un tipo anónimo que no venderá un disco en su vida y que para mi desgracia no conoceré, aprendí a dejar de buscar al mejor músico, pero a no dejar de buscar a gente con la que conocer a más gente.



Tres años después me compré mi guitarra eléctrica y...¿sabéis cual es la primera canción que aprendí a tocar?








Aunque siempre me gustó añadirle el punteo de la versión de GUNS AND ROSES, también aprendí a crecer sin renunciar:





A mi prima Raquel: Niña esta historia es de los dos, falta tu parte Disculpa mi impaciencia, esta historia está incompleta...tu mueves.

9 comentarios:

Ricardo Colomer dijo...

Por un momento creí que hablabas de mí.

Maiden, Scorpions, Judas Priest, Wasp, después vinieron Leño (Me encantan), Topo, Asfalto, Serrat, Sabina y así hasta llegar a Maria Dolores Pradera. En Madrid vi a un tipo con largas barbas en el Metro de Sol, tocando una vieja Gibson y me dije: Es imposible que nadie lo haga mejor ¡¡que gozada!!

noviembre dijo...

hola niño...

esta historia me la habías contado por encima, ha sido un gusto ver una imagen de esa buhardilla.

la verdad, qué suerte, a mí me hubiera encantado que alguien me introdujera en el mundo de la música de esa manera, tuve que conformarme con lo que había en casa...

y sobre todo envidio que tuvieras a un maestro que tuviera la paciencia y el cariño para enseñarte a tocar un instrumento por amor al arte, es una cuenta pendiente esa para mí, siempre seré una aprendiz... miro mi acústica y me muerdo la lengua de rabia!!!

un abrazo

Bitter dijo...

oooh, me ha encantado tu historia (tenías razón!!), que emocionante lo que has contado. Los que amamos la música sabemos la importancia de conocer a otras personas que nos enseñen más, que amplien nuestros horizontes en términos musicales, nuestra innata curiosidad hace el resto.
jeje, yo nofui "heavy de cojones", aunque a ACDC (Back in Black) y Iron Maiden, aún los escucho...
yo fui "lana" (esto es hippie, artesa) ropa hippie, chombas chilotas (lana natural teñidas con colorantes naturales), usaba Patchuli (perfume hindú símbolo de los hippies por acá), aros artesanales, y obviamente "cigarros artesanales", y escuchaba a Silvio Rodriguez, Sui Generis, Serrat, Pablo Milanés, y muchos otros grupos chilenos (Los Jaivas, Congreso, Intillimani, Quilapayún, Víctor Jara, Violeta Parra, etc)

Mi pareja en esa época era rockero, no heavy, sino progresivo (Yes, Pink Floyd, King Crimson, Zeppelin, Vandergraff, Camel, etc) y amaba (aún lo ama) el jazz, de su mano y a su lado me introduje en el maravilloso mundo del rock en todas sus variedades y en forma paralela el jazz y de ahí no paré nunca más de conocer..
Tienes razón nunca vamos a conocer "el mejor", pero no pasa día en que no descubra una pequeña maravilla...sólo en los últimos meses debo haber conocido al menos unos 30 grupos o cantantes que ni idea antes, o había escuchado un tema y no sabía quien lo cantaba.

Un placer venir a curiosear a tu Isla Shago

besazos, para ti

Pd: me ha gustado mucho la buhardilla.
Algún día te escucharé rasguear unos riff fabulosos en tu Gibson.

trastorillo dijo...

¿Sabes? A ratos cuando entro en tu blog, Siento como un orguyo de lo mas paternal, jajaja. ;) .

El niño dijo...

Coño Hermano qué bonito...



Nota: Trastorillo es mi hermano pequeño. Compartimos útero y habitación hasta que los dos fuimos volando del nido.

leo dijo...

Qué entrada más entrañable, jo. Ese pasado heavy, las sensaciones de esa buhardilla (peazo buhardilla, por cierto, qué envidia) me han traído muchos recuerdos.
Un abrazo.

Hache dijo...

Esto de contestarte aparte hace que luego me olvide de hacerlo aquí.

Me encanta la "buhardilla", que te voy a contar.

raquel dijo...

Vale, vale, que a mi también me gustaba mucho el heavy y ahora me muero porque vuelva José Mercé al palacio de festivales, y aquí entre nosotros, Miguel Bosé es mi amor platónico hace muchos años, pero hace quince años el heavy eran muchas cosas, no sólo era la música, era un nexo de unión QUIJANO-GAMA que ya nunca se va a romper y sí señor mucha buena música. (hoy me quedo con el flamenco).
A ese trastolillo un beso grande, grande, ¿sabes? yo tambien siento ese mismo orgullo

Sobre esta buhardilla os contaré algo pero en otro momento. Besos.

Mela dijo...

Mi vida pegó un giro de 360 grados gracias a un buhardillita ... quienes la conocieron, la llamaban la bombonera ... fue mi refugio y en ella aprendí a cocinar, sola, condimentando con amor todos los brebajes ... era pequeñita pero parecía elástica porque cabían todos los que quisieran entrar, brillaba de cariño!

Sin ser una gran entendida en música, adoro la música y me hace vibrar ... una letra, un acorde, una voz ... pueden encogerme el corazón o hacerme saltar de alegría, la música es importante en mi vida y en aquella época de la buhardilla vital, aprendí a estar sola, fue justo entonces cuando descubrí que la felicidad está en el interior!

No me he puesto muy "heavy" para la ocasión pero buhardilla, música, gente ... son los ingredientes indispensables para compartir! Gracias Niño! Mis felicitaciones a Nacho por todo cuanto representa! Muacc